Cómo aumentar tu energía: consejos prácticos para mejorar tu día a día

Eva María Rodríguez |

Mantener altos niveles de energía es esencial para llevar una vida plena y productiva. En nuestro día a día, enfrentamos múltiples desafíos que pueden afectar nuestra vitalidad, desde largas jornadas laborales hasta una mala alimentación y falta de sueño. La cuestión es que sentirse constantemente cansado o sin energía no solo afecta nuestro rendimiento, sino también nuestro bienestar general y nuestras relaciones personales. La buena noticia es que existen formas efectivas y naturales para aumentar nuestros niveles de energía. A través de pequeños cambios en nuestros hábitos y rutinas, podemos lograr un notable incremento en nuestra vitalidad.

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Comprende tu energía

Para poder aumentar nuestros niveles de energía, primero debemos entender qué es la energía y cómo se genera en nuestro cuerpo. Esta comprensión nos permitirá tomar decisiones informadas sobre nuestros hábitos diarios y estilos de vida.

¿Qué es la energía y cómo se genera?

La energía en nuestro cuerpo proviene principalmente de los alimentos que consumimos. Los nutrientes de estos alimentos, como los carbohidratos, las proteínas y las grasas, se descomponen en moléculas más pequeñas durante la digestión. Estas moléculas se utilizan para producir adenosina trifosfato (ATP), la principal fuente de energía para nuestras células. Sin embargo, no todos los alimentos nos proporcionan la misma cantidad de energía ni se metabolizan de la misma manera.

Los carbohidratos, por ejemplo, son una fuente rápida de energía, mientras que las grasas proporcionan una energía más sostenida y a largo plazo. Las proteínas, aunque son esenciales para la reparación y el crecimiento de los tejidos, también pueden ser utilizadas como fuente de energía cuando las reservas de carbohidratos y grasas son bajas.

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Factores que afectan tus niveles de energía

Hay numerosos factores que pueden influir en nuestros niveles de energía. Algunos de estos son internos, como la genética y la edad, mientras que otros son externos, como el estilo de vida y el entorno.

  • Alimentación. La calidad y la cantidad de los alimentos que consumimos tienen un impacto directo en nuestra energía. Dietas equilibradas, ricas en nutrientes y adecuadas en calorías, son esenciales para mantenernos activos y alertas.
  • Ejercicio. La actividad física regular mejora la circulación sanguínea y la eficiencia del sistema cardiovascular, lo que ayuda a mantener altos niveles de energía. Sin embargo, tanto la falta de ejercicio como el ejercicio excesivo pueden tener efectos negativos.
  • Sueño. Un sueño reparador es fundamental para la regeneración del cuerpo y la mente. La falta de sueño o un sueño de mala calidad pueden llevar a una disminución significativa de la energía.
  • Estrés. El estrés crónico puede agotar nuestras reservas de energía, ya que el cuerpo está constantemente en un estado de alerta. Técnicas de manejo del estrés, como la meditación y la respiración profunda, pueden ser útiles para mantener un nivel de energía óptimo.
  • Hidratación. La deshidratación afecta la función celular y puede causar fatiga. Beber suficiente agua a lo largo del día es crucial para mantenernos energizados.
  • Enfermedades y condiciones médicas. Algunas enfermedades crónicas, como la diabetes o las enfermedades del corazón, y condiciones como el hipotiroidismo pueden causar fatiga. Es importante tratar cualquier problema de salud subyacente para mantener niveles óptimos de energía.

Comprender estos factores y cómo afectan nuestra energía diaria nos permite tomar medidas concretas para mejorar nuestra vitalidad.

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Alimentación y energía

Una de las formas más efectivas de aumentar nuestros niveles de energía es a través de una alimentación adecuada. Lo que comemos tiene un impacto directo en nuestra vitalidad, ya que los alimentos proporcionan los nutrientes necesarios para la producción de energía en el cuerpo.

Alimentos que potencian tu vitalidad

Para mantener altos niveles de energía, es fundamental incorporar ciertos alimentos a nuestra dieta diaria. Estos son algunos de los más efectivos:

  • Frutas y verduras frescas. Estos alimentos son ricos en vitaminas, minerales y antioxidantes que ayudan a combatir la fatiga y a mantener el cuerpo funcionando de manera óptima. Frutas como plátanos, naranjas y bayas, así como verduras como las espinacas, el brócoli y las zanahorias son excelentes opciones.
  • Frutos secos y semillas. Las almendras, las nueces o las semillas de chía y de lino son excelentes fuentes de ácidos grasos omega-3, proteínas y fibra. Estos nutrientes ayudan a mantener estables los niveles de azúcar en la sangre, proporcionando energía sostenida.
  • Cereales integrales. Ciertos alimentos, como la avena, el arroz integral y la quinoa, son ricos en carbohidratos complejos que se digieren lentamente, proporcionando una liberación gradual de energía. Además, son una buena fuente de vitaminas del grupo B, esenciales para la producción de energía.
  • Proteínas magras. Las carnes magras, el pescado, los huevos y las legumbres proporcionan aminoácidos esenciales que el cuerpo utiliza para reparar tejidos y producir enzimas y hormonas, manteniendo así un equilibrio energético.
  • Productos lácteos bajos en grasa. El yogur, el queso y la leche bajos en grasa son ricos en calcio, proteínas y vitaminas del grupo B, que son fundamentales para la salud ósea y la producción de energía.

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Evita estos alimentos que drenan tu energía

Así como ciertos alimentos pueden aumentar nuestra energía, otros pueden tener el efecto contrario. Es importante identificar y evitar aquellos que pueden causar fatiga y disminución de la vitalidad:

  • Azúcares refinados. Los dulces, pasteles y bebidas azucaradas proporcionan una rápida subida de azúcar en la sangre seguida de una caída brusca, lo que provoca sensación de cansancio y debilidad.
  • Alimentos procesados. Productos como las comidas rápidas, las galletas y los snacks salados suelen contener altos niveles de grasas trans y sodio, que pueden afectar negativamente nuestra energía y salud general.
  • Bebidas energéticas. Aunque pueden proporcionar un impulso temporal de energía, suelen contener altas cantidades de azúcar y cafeína, lo que puede llevar a una caída de energía una vez que sus efectos se desvanecen.

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La importancia de la hidratación

Mantenerse adecuadamente hidratado es esencial para el funcionamiento óptimo del cuerpo. La deshidratación puede causar fatiga, mareos y falta de concentración. Sigue  estos  consejos para asegurarte de que estás bebiendo suficiente agua:

  • Bebe agua regularmente. No esperes a tener sed para beber agua. Intenta beber al menos ocho vasos de agua al día, más si realizas actividad física intensa o si el clima es caluroso.
  • Incluye alimentos hidratantes. Frutas como la sandía y el melón, y verduras como el pepino y el apio, tienen un alto contenido de agua y pueden ayudar a mantenerte hidratado.
  • Limita el consumo de bebidas deshidratantes. El alcohol y las bebidas con cafeína, como el café y algunos refrescos, pueden aumentar la deshidratación. Intenta moderar su consumo y acompáñalos siempre de agua.

Adoptar una dieta equilibrada, rica en nutrientes y adecuada en hidratación, puede marcar una gran diferencia en nuestros niveles de energía.

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Ejercicio y actividad física

Aunque en un primer momento pueda parecer contra intuitivo, el ejercicio regular no solo mejora nuestra salud física, sino que también es un componente clave para aumentar y mantener altos niveles de energía. De hecho, la actividad física activa nuestros sistemas cardiovascular y muscular, mejorando la circulación y el suministro de oxígeno a las células, lo que se traduce en una mayor vitalidad y bienestar general.

Beneficios del ejercicio regular

Para empezar, tienes que saber que el ejercicio tiene numerosos beneficios que contribuyen directamente a aumentar nuestra energía diaria. Estos son los más importantes:

  • Mejora la circulación. El ejercicio incrementa el flujo sanguíneo y la capacidad del corazón para bombear sangre de manera eficiente. Esto garantiza un mejor suministro de oxígeno y nutrientes a las células, lo que se traduce en más energía.
  • Aumenta la resistencia. La actividad física regular mejora nuestra capacidad aeróbica, permitiendo que nuestros músculos funcionen durante más tiempo sin fatigarse. Esto se traduce en una mayor resistencia tanto en actividades diarias como en situaciones de esfuerzo.
  • Estimula la producción de endorfinas. Conocidas como las «hormonas de la felicidad», las endorfinas mejoran nuestro estado de ánimo y reducen el estrés, proporcionando una sensación general de bienestar y energía.
  • Regula el sueño.El ejercicio ayuda a mejorar la calidad del sueño, lo que es fundamental para la recuperación y la regeneración de energía. Las personas que hacen ejercicio regularmente tienden a tener un sueño más profundo y reparador.
  • Aumenta la fuerza y la masa muscular. Unos músculos fuertes no solo mejoran nuestra capacidad física, sino que también aumentan nuestro metabolismo basal, lo que significa que nuestro cuerpo quema más energía incluso en reposo.

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Tipos de ejercicio recomendados para aumentar tu energía diario

Para obtener los máximos beneficios energéticos del ejercicio, es importante incorporar una variedad de actividades en nuestra rutina:

  • Ejercicio cardiovascular. Actividades como caminar, correr, nadar o andar en bicicleta son excelentes para mejorar la salud cardiovascular y aumentar la resistencia. Se recomienda realizar al menos 150 minutos de ejercicio cardiovascular moderado a la semana.
  • Entrenamiento de fuerza. Levantar pesas, usar bandas de resistencia o hacer ejercicios con el peso corporal (como flexiones y sentadillas) ayudan a fortalecer los músculos y aumentar el metabolismo. Se recomienda realizar entrenamientos de fuerza dos o tres veces por semana.
  • Ejercicios de flexibilidad. Yoga, pilates y estiramientos regulares mejoran la flexibilidad, reducen el riesgo de lesiones y ayudan a mantener un equilibrio corporal adecuado. Estos ejercicios también pueden ser muy relajantes y contribuir a reducir el estrés.
  • Ejercicio de alta intensidad. Entrenamientos como el HIIT (entrenamiento de intervalos de alta intensidad) pueden ser muy efectivos para aumentar la energía en periodos cortos de tiempo. Estos entrenamientos combinan ráfagas de actividad intensa con periodos de descanso, mejorando tanto la resistencia como la fuerza.

Incorporar una mezcla de estos tipos de ejercicios en nuestra rutina semanal no solo nos ayudará a mantenernos en forma, sino que también incrementará nuestros niveles de energía y bienestar general. La clave es encontrar actividades que disfrutemos y que se adapten a nuestras necesidades y horarios.

⇒Lee esto también: Así es como el ejercicio aumenta la eficiencia de la producción de energía muscular

Sueño y descanso

El sueño y el descanso son pilares fundamentales para mantener altos niveles de energía y un bienestar óptimo. La calidad de nuestro sueño afecta directamente nuestra capacidad para funcionar durante el día. Dormir bien no solo nos ayuda a sentirnos más alertas y concentrados, sino que también es esencial para la recuperación física y mental.

La calidad del sueño

Un sueño de calidad implica no solo la cantidad de horas que dormimos, sino también la profundidad y continuidad del sueño. Estos son algunos consejos para mejorar la calidad de tu sueño con los que conseguirás despertarte con las energías renovadas:

  • Establece una rutina de sueño. Ir a la cama y despertarse a la misma hora todos los días ayuda a regular el reloj interno del cuerpo. Incluso los fines de semana, es importante mantener horarios consistentes para facilitar un ciclo de sueño saludable.
  • Crea un ambiente propicio para dormir. Asegúrate de que tu habitación sea un lugar tranquilo, oscuro y fresco. Una cama cómoda y la reducción de ruidos y luces pueden mejorar significativamente la calidad del sueño.
  • Limita la exposición a pantallas antes de dormir. La luz azul emitida por teléfonos, tabletas y ordenadores puede interferir con la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. Intenta evitar el uso de dispositivos electrónicos al menos una hora antes de acostarte.
  • Evita comidas pesadas y cafeína. Consumir alimentos pesados o bebidas con cafeína antes de dormir puede dificultar el sueño. Opta por cenas ligeras y limita el consumo de cafeína a las primeras horas del día.
  • Practica técnicas de relajación. Actividades como la meditación, la respiración profunda y el yoga pueden ayudar a calmar la mente y preparar el cuerpo para un sueño reparador.

⇒Lee esto también: Ejercicio diario, tu aliado para mejorar la calidad del sueño

Técnicas de relajación

El estrés y la ansiedad pueden ser grandes obstáculos para un buen descanso. Estas son algunas técnicas de relajación que pueden ayudarte a mejorar tu calidad de sueño y, en consecuencia, tus niveles de energía:

  • Meditación. Dedicar unos minutos cada día a la meditación puede reducir el estrés y la ansiedad, promoviendo un estado de calma que facilita el sueño. Existen muchas aplicaciones y guías en línea para principiantes.
  • Respiración profunda. Practicar la respiración profunda y consciente puede ayudar a reducir la tensión y a calmar la mente antes de dormir. Intenta inhalar profundamente por la nariz, sostener la respiración por unos segundos y exhalar lentamente por la boca.
  • Estiramientos suaves. Realizar una breve rutina de estiramientos antes de acostarte puede liberar la tensión acumulada en los músculos y preparar el cuerpo para el descanso.
  • Baños calientes. Tomar un baño caliente antes de dormir puede relajar los músculos y disminuir la tensión, promoviendo un sueño más profundo y reparador.
  • Aromaterapia. Utilizar aceites esenciales como la lavanda, el sándalo o la manzanilla puede tener un efecto calmante y ayudar a inducir el sueño. Puedes añadir unas gotas a tu almohada o usar un difusor en tu habitación.

Implementar estos hábitos y técnicas de relajación no solo mejorará tu calidad de sueño, sino que también incrementará tu energía durante el día, permitiéndote enfrentar las tareas diarias con mayor vitalidad y enfoque.

⇒Lee esto también: La conexión mente-cuerpo: cómo el ejercicio mejora tu estado de ánimo y productividad

Hábitos y rutinas diarias

Nuestros hábitos y rutinas diarias tienen un impacto significativo en nuestros niveles de energía. Adoptar hábitos saludables y organizar nuestro día de manera efectiva puede ayudarnos a mantenernos más activos y productivos.

Planificación y organización del día

Una buena organización del día es clave para maximizar nuestra energía y productividad. Estos son consejos prácticos para lograrlo:

  • Establece prioridades. Identifica las tareas más importantes y urgentes, y abórdalas primero. Esto te ayudará a gestionar mejor tu tiempo y a evitar el estrés de las tareas pendientes.
  • Divide las tareas grandes. Desglosa las tareas grandes en pasos más pequeños y manejables. Esto no solo facilita su ejecución, sino que también proporciona una sensación de logro al completar cada paso.
  • Utiliza listas de tareas. Hacer una lista de tareas diarias puede ayudarte a mantener el enfoque y a asegurarte de que no olvidas nada importante. Revisa y actualiza tu lista a lo largo del día.
  • Establece un horario regular: Intenta seguir un horario consistente para tus actividades diarias. Esto ayuda a tu cuerpo a acostumbrarse a una rutina, mejorando así tu eficiencia y niveles de energía.
  • Evita la multitarea. En lugar de intentar hacer varias cosas a la vez, concéntrate en una sola tarea a la vez. La multitarea puede reducir tu eficiencia y aumentar la fatiga mental.

⇒Lee esto también: Así es como los hábitos de ejercicio en jóvenes impactan en su salud a largo plazo (al menos, para algunos)

Tiempos de descanso y pausas activas

Hacer descansos regulares y realizar pausas activas durante el día es esencial para mantener altos niveles de energía. Mira estas estrategias para incorporar descansos efectivos en tu rutina diaria:

  • Practica la técnica Pomodoro. Trabaja en bloques de 25 minutos seguidos de un descanso de 5 minutos. Después de cuatro bloques, toma un descanso más largo de 15-30 minutos. Esta técnica puede ayudar a mantener tu enfoque y energía.
  • Realiza estiramientos rápidos. Dedica unos minutos a estirarte durante tus pausas. Esto ayuda a mejorar la circulación y a reducir la tensión muscular, aumentando tu energía y concentración.
  • Sal a caminar. Un breve paseo al aire libre puede ser muy revitalizante. El movimiento físico y la exposición a la luz natural pueden mejorar tu estado de ánimo y tus niveles de energía.
  • Practica la respiración profunda. Tómate unos minutos para hacer ejercicios de respiración profunda. Esto puede ayudarte a relajarte y a recargar energías rápidamente.
  • Hidrátate y come snacks saludables. Durante tus pausas, asegúrate de beber agua y comer algún snack saludable, como frutas, nueces o yogur. Esto ayudará a mantener estables tus niveles de energía y evitará bajones de azúcar.

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Incorporar actividades placenteras

Incluir actividades que disfrutes en tu rutina diaria puede tener un efecto positivo en tus niveles de energía y bienestar general. A ver qué te parecen estas ideas:

  • Dedica tiempo a tus hobbies. Practicar actividades que te apasionen, como la lectura, la música, el arte o el deporte, puede ser una excelente manera de relajarte y recargar energías.
  • Socializa. Pasar tiempo con amigos y familiares puede mejorar tu estado de ánimo y darte un impulso de energía. Las interacciones sociales positivas son fundamentales para nuestro bienestar emocional.
  • Practica la gratitud. Dedicar unos minutos cada día a reflexionar sobre las cosas por las que te sientes agradecido puede mejorar tu perspectiva y aumentar tu energía emocional.
  • Conéctate con la naturaleza. Pasar tiempo en entornos naturales, como parques, playas o montañas, puede ser muy revitalizante. La naturaleza tiene un efecto calmante y energizante.

Adoptar estos hábitos y rutinas diarias te ayudará a mantenerte más activo, enfocado y lleno de energía.

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Suplementos y ayudas naturales

Además de una alimentación equilibrada y hábitos saludables, los suplementos y remedios naturales pueden ser aliados efectivos para aumentar nuestros niveles de energía. Sin embargo, es importante utilizarlos de manera consciente y preferiblemente bajo la supervisión de un profesional de la salud.

Suplementos que pueden ayudarte

  • Multivitamínicos. Los multivitamínicos pueden cubrir posibles deficiencias nutricionales, proporcionando vitaminas y minerales esenciales para la producción de energía. Un buen multivitamínico debe incluir vitaminas del grupo B, vitamina C, hierro, magnesio y zinc.
  • Coenzima Q10. Este antioxidante natural es fundamental para la producción de energía en las células. La suplementación con coenzima Q10 puede ser especialmente útil en personas mayores o en aquellas con condiciones que afectan la producción de energía celular.
  • Hierro. La deficiencia de hierro es una causa común de fatiga, especialmente en mujeres. Los suplementos de hierro pueden ayudar a mejorar los niveles de hemoglobina y oxígeno en la sangre, aumentando así la energía y la resistencia.
  • Magnesio. Este mineral es esencial para más de 300 reacciones enzimáticas en el cuerpo, incluyendo la producción de energía. La suplementación con magnesio puede ayudar a reducir la fatiga y mejorar la función muscular y nerviosa.
  • Vitamina B12. Fundamental para la producción de glóbulos rojos y el mantenimiento del sistema nervioso, la deficiencia de vitamina B12 puede causar fatiga severa. Los suplementos de B12 pueden ser especialmente beneficiosos para vegetarianos y veganos.
  • Omega-3. Los ácidos grasos omega-3, presentes en el aceite de pescado y en algunos suplementos vegetales, son conocidos por sus propiedades antiinflamatorias y por mejorar la función cerebral, lo que puede contribuir a aumentar la energía mental.

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Remedios caseros y técnicas alternativas

  • Té verde. Rico en antioxidantes y con una cantidad moderada de cafeína, el té verde puede proporcionar un impulso de energía sin los efectos secundarios del café. Además, contiene L-teanina, que ayuda a mejorar la concentración y reducir el estrés.
  • Ginseng. Utilizado tradicionalmente en la medicina asiática, el ginseng es conocido por sus propiedades energizantes y su capacidad para combatir la fatiga. Puede encontrarse en forma de cápsulas, polvo o té.
  • Ashwagandha. Esta hierba adaptógena se utiliza en la medicina ayurvédica para mejorar la resistencia al estrés y aumentar la energía. La ashwagandha puede ayudar a equilibrar las hormonas y mejorar la función del sistema inmunitario.
  • Maca. Originaria de los Andes peruanos, la maca es conocida por sus propiedades energizantes y por mejorar la resistencia física. Se puede consumir en polvo, cápsulas o como ingrediente en batidos.
  • Jalea real. Producida por las abejas, la jalea real es rica en nutrientes y se cree que mejora la vitalidad y la resistencia. Puede consumirse en su forma pura, en cápsulas o mezclada con miel.
  • Aromaterapia. Utilizar aceites esenciales como la menta, el eucalipto o el romero en un difusor o aplicados tópicamente puede proporcionar un impulso rápido de energía y mejorar la concentración.

Es importante recordar que, aunque estos suplementos y remedios pueden ser beneficiosos, no deben sustituir una alimentación equilibrada y un estilo de vida saludable. Pero recuerda esto: siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud antes de comenzar cualquier suplementación.

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Aumentar tu energía y vitalidad está en tu mando

Adoptar hábitos saludables y hacer pequeños ajustes en nuestra rutina diaria puede transformar significativamente nuestros niveles de energía. Cada paso que tomamos nos acerca a una vida más vital y plena, incluyendo una alimentación equilibrada, una buena calidad de sueño o hacer ejercicio.

¿Te gustaría despertar cada mañana con una sensación renovada de entusiasmo y vigor, listo para enfrentar los desafíos del día, con una mente clara y un cuerpo lleno de energía?

¡Está en tu mano!

Cada elección que hacemos, desde lo que comemos hasta cómo manejamos el estrés, nos empodera para vivir nuestra mejor versión. Es el momento de tomar el control de nuestra energía, de priorizar nuestro bienestar y de disfrutar de una vida más activa y satisfactoria.

⇒Lee esto también: PuntoSeguro Fit: La app de seguros de vida que recompensa tu ejercicio

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