Espina bífida: causas, consecuencias y prevención

espina bifida

La espina bífida es  un defecto congénito que se desarrolla durante el embarazo cuando la columna vertebral y la médula del embrión presentan una malformación.

En casos normales, la columna se desarrolla de forma correcta al principio del embarazo, pero en los bebés con espina bífida la parte final de la columna, en donde está el coxis, no se desarrolla apropiadamente, lo que provoca defectos en la médula espinal y en las vértebras.

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Espina bífida: tipos

Existen dos tipos principales de espina bífida: oculta (mielomeningocele) y abierta (meningocele).

Oculta (mielomeningocele)

El mielomeningocele es el tipo más leve y más común. Se caracteriza por una pequeña separación en una o más vértebras de la columna y en ocasiones es tan leve que muchas personas que tienen espina bífida oculta ni siquiera lo saben.

La identificación de este tipo de malformación usualmente se da por la aparición de marcas de nacimiento justo encima del área en donde se desarrolla la malformación o, en ocasiones, debido a un rizo anormal en el cabello del recién nacido.

Abierta (meningocele)

El meningocele es el tipo más grave y suele ser poco común. El bebé con meningocele presenta el conducto de la médula abierto a todo lo largo de las vértebras al final de la espalda.

Al estar expuesto las los nervios y las membranas literalmente empujan a través de esta abertura en el nacimiento, formando una especie de saco en la espalda del bebé, quedando así los tejidos y nervios expuestos.

La espina bífida abierta es muy grave y, por lo general, requiere cirugía. El recién nacido que la padece queda propenso a infecciones potencialmente mortales, disfunción de la vejiga o intestino, problemas motrices y son propensos a desarrollar alergia al látex.

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Causas de la espina bífida

Esta malformación es frecuente entre la población caucásica e hispana, y es mayor la incidencia de casos en las mujeres que en los hombres.

Aunque no existe un consenso general de la causa fundamental de la espina bífida, se sospecha que es el resultado de varios factores de riesgo, tanto genéticos, nutricionales como ambientales

Principales factores de riesgo

  1.  Deficiencia vitamínica. Cuando la embarazada presenta una deficiencia de vitamina B9 el riesgo de que se presente la espina bífida aumenta considerablemente.
  2. Antecedentes genéticos. Aquellas parejas que han tenido un hijo con espina bífida son más propenso a tener otro bebé con la misma malformación.
  3. Medicamentos contraindicados. La ingesta de anticonvulsivos durante el embarazo, por ejemplo el ácido valproico, pueden ser contra indicativos según algunos estudios y provocar la malformación.
  4. Enfermedades preexistentes. Las madres enfermas de diabetes presentan un riesgo muy elevado de tener bebés con espina bífida.
  5. Exceso de peso. Muchos estudios afirman que la obesidad antes y durante el embarazo tiene una incidencia mayor de sufrir riesgos congénitos en el feto, entre ellos la espina bífida.
  6. Desajustes de la temperatura en las embarazadas. Muchos estudios parecen afirmar que la hipertermia, o sea el aumento de la temperatura en el cuerpo, durante las primeras semanas del embarazo aumentan exponencialmente el riesgo de espina bífida.

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¿Hay forma de prevenir la espina bífida?

La prevención más segura recomendada por la mayoría de los especialistas es planificar el embarazo con un obstetra que haga un seguimiento intensivo al desarrollo del feto.

La otra forma efectiva de prevenir la espina bífida es el consumo constante de ácido fólico antes y durante el embarazo.

Además, para prevenir que se desarrolle la espina bífida la embarazada debe consumir una dieta rica en  alimentos que contengan vitamina B-9 como por ejemplo los granos, las frutas (en especial los cítricos), la leche y yemas de huevos.

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