La cobertura de enfermedades graves es una de las garantías más valiosas que puede incluir un seguro de vida. Esta protección permite recibir una indemnización económica en caso de ser diagnosticado con una enfermedad grave incluida en la póliza, sin necesidad de esperar al fallecimiento del asegurado.

En PuntoSeguro, como especialistas en seguros de vida, sabemos lo importante que es para ti proteger a tu familia. Por eso, en este artículo te explicamos cómo la cobertura de enfermedades graves puede ofrecerte una red de seguridad en caso de enfrentar una de estas serias condiciones médicas. A través de esta cobertura, puedes asegurarte un respaldo financiero, lo que te proporciona tranquilidad y protección para ti y tus seres queridos frente a imprevistos de salud que podrían afectar tu estilo de vida y estabilidad económica.

Qué NO se considera una enfermedad grave en el seguro de vida

No todas las dolencias o situaciones médicas se consideran enfermedades graves a efectos del seguro de vida. Es fundamental comprender esta diferencia para evitar confusiones al momento de contratar una póliza o reclamar una indemnización.

La primera distinción clave está entre enfermedad grave e incapacidad permanente. Aunque ambas situaciones pueden limitar la calidad de vida, no representan lo mismo ni se gestionan bajo las mismas coberturas.

La incapacidad absoluta y permanente, o la incapacidad total y permanente (dirigida a profesionales concretos), se refieren a una pérdida total o parcial de la capacidad laboral. Es decir, impiden al asegurado continuar con su profesión o con cualquier actividad que le genere ingresos, pero no necesariamente implican un riesgo vital inmediato.

Por ejemplo, una persona que sufre una lesión irreversible en la columna puede ser declarada incapacitada para trabajar, pero esa situación no se considera una enfermedad grave según los criterios del seguro de vida.

En cambio, las enfermedades graves son aquellas que, además de tener un alto impacto físico, ponen en riesgo la vida del asegurado o requieren tratamientos médicos complejos y prolongados. De forma general:

  • La incapacidad se relaciona con la pérdida de la capacidad laboral.
  • La enfermedad grave está vinculada con el riesgo vital y el deterioro severo de la salud.

Por este motivo, las aseguradoras las gestionan como coberturas distintas, con condiciones, capitales y requisitos independientes.

Qué son las enfermedades graves

En el ámbito de los seguros de vida, el término enfermedad grave hace referencia a aquellas patologías que representan un riesgo elevado para la salud o la vida del asegurado y que requieren tratamientos médicos intensivos o prolongados. Estas enfermedades pueden generar secuelas permanentes o comprometer directamente la supervivencia.

Aunque cada aseguradora establece su propio listado, la mayoría coincide en incluir los siguientes diagnósticos dentro de la cobertura:

  • Infarto de miocardio: daño grave en el músculo cardíaco causado por una interrupción del flujo sanguíneo al corazón.
  • Cirugía o intervención de arterias coronarias: procedimientos como el bypass o la angioplastia, destinados a restaurar la circulación sanguínea.
  • Cáncer: tumor maligno caracterizado por un crecimiento celular descontrolado que invade tejidos o se propaga por el organismo.
  • Accidente cerebrovascular (ictus): lesión cerebral producida por la obstrucción o rotura de un vaso sanguíneo, con posible discapacidad o riesgo vital.
  • Insuficiencia renal: pérdida total o casi total de la función renal, que requiere diálisis o trasplante.
  • Trasplante de órganos vitales: sustitución de órganos esenciales como corazón, hígado, pulmón o médula ósea, indispensables para la supervivencia.

Algunas compañías amplían la cobertura para incluir enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer, Parkinson o esclerosis múltiple, así como quemaduras graves o pérdida de funciones corporales esenciales (visión, audición o movilidad).

Cada póliza detalla de manera precisa las condiciones médicas cubiertas y los criterios que deben cumplirse. Esto implica que el diagnóstico debe ajustarse a las definiciones establecidas por la aseguradora para que se active la indemnización correspondiente.

En qué consiste la cobertura de enfermedades graves en el seguro de vida

La cobertura de enfermedades graves implica el pago del capital establecido en las condiciones particulares de la póliza en el supuesto de que al asegurado diagnostique POR PRIMERA VEZ alguna las enfermedades graves detalladas.

Cabe destacar que no es necesario que se produzca el fallecimiento para solicitar el pago de la indemnización. Además, hay que tener en cuenta que esta cobertura tiene la particularidad de que una vez que se hace efectiva, la póliza de seguros queda completamente anulada.

Otra cuestión que hay que tener en cuenta es que la cobertura de enfermedades graves, por lo general, tiene una edad máxima de contratación. Normalmente, la edad máxima de contratación de la cobertura de enfermedades graves está entre los 59 y los 62 años.

Beneficios de la cobertura de enfermedades graves

La inclusión de una cobertura de enfermedades graves en una póliza de seguro de vida o de accidentes proporciona una serie de beneficios que pueden ser decisivos en momentos de vulnerabilidad. El motivo es que esta cobertura no solo ofrece un respaldo financiero en caso de enfermedades serias, sino que también asegura que el asegurado y sus seres queridos puedan enfrentar mejor las dificultades asociadas con tales condiciones médicas.

Concretamente, estos son los principales beneficios y protecciones que ofrece esta cobertura.

  • Obtienes protección financiera inmediata. Uno de los principales beneficios de la cobertura de enfermedades graves es la protección financiera que ofrece inmediatamente después del diagnóstico de una enfermedad grave. En lugar de esperar el fallecimiento para que se libere el capital asegurado, esta cobertura permite acceder a los fondos necesarios para cubrir gastos médicos, tratamientos especializados que a menudo son costosos, y otros gastos relacionados con la enfermedad. Este apoyo económico puede ser clave para que el paciente reciba el mejor tratamiento disponible sin preocuparse por su impacto financiero.
  • Puedes continuar con tu estilo de vida. Al recibir una suma importante tras el diagnóstico de una enfermedad grave, el asegurado puede mantener su estilo de vida y el de su familia. Esto es especialmente importante si la enfermedad impide continuar trabajando o genera otros gastos adicionales. El capital recibido puede ayudar a compensar la pérdida de ingresos durante periodos de recuperación o adaptación a nuevas circunstancias de vida.
  • Cuentas con flexibilidad en el uso del capital. A diferencia de otros tipos de seguros que pueden tener restricciones estrictas sobre cómo se puede usar el dinero, la cobertura por enfermedades graves generalmente ofrece total libertad para que el asegurado utilice el capital como mejor le parezca. Esto podría incluir la modificación de la vivienda para hacerla más accesible, pagar deudas, o incluso financiar un viaje que podría mejorar la calidad de vida del asegurado y su familia.
  • Tranquilidad. Saber que se cuenta con una cobertura que protege contra las eventualidades de enfermedades graves puede proporcionar una significativa paz mental tanto al titular de la póliza como a sus seres queridos. En momentos de incertidumbre médica, eliminar la preocupación financiera puede contribuir positivamente al estado emocional y mental. Esto te ayuda a estar más centrado en la recuperación y el bienestar.
  • Prevención de la liquidación de activos. En ausencia de una cobertura adecuada, muchos pacientes y sus familias se ven obligados a liquidar activos, como viviendas o ahorros, para cubrir los gastos médicos. La cobertura de enfermedades graves evita este escenario desfavorable, protegiendo los bienes familiares y el legado del asegurado.

Por lo tanto, la cobertura de enfermedades graves en un seguro de vida o de accidentes no solo ofrece una compensación económica. Además, proporciona seguridad, estabilidad y apoyo integral en momentos en los que más se necesita. Es una inversión en la tranquilidad y el futuro bienestar tanto del asegurado como de su familia, garantizando que, frente a la adversidad, las preocupaciones financieras no añadan estrés adicional a una situación ya de por sí difícil.

A quién le interesa contratar la cobertura de enfermedades graves

Teniendo en cuenta todo lo que hemos vista, no cabe duda de que la cobertura de enfermedades graves es una opción relevante para una amplia gama de personas, especialmente para aquellos que están preocupados por las implicaciones financieras de un diagnóstico médico grave. Sin embargo, existen ciertos grupos para los cuales esta cobertura puede ser particularmente atractiva debido a su situación personal, familiar o laboral. Veamos entonces a quién podría interesarle especialmente contratar este tipo de seguro.

  • Personas con antecedentes familiares de enfermedades graves. Las personas cuyas familias tienen historial de enfermedades como cáncer, enfermedades cardíacas o diabetes, pueden estar más predispuestos genéticamente a sufrir estas condiciones. Para estas personas, la cobertura de enfermedades graves ofrece una red de seguridad que puede ser crucial en caso de un diagnóstico inesperado.
  • Proveedores principales de la familia. Las personas que sean el principal sostén económico de su familia deben considerar seriamente la posibilidad de contratar esta cobertura. La posibilidad de una enfermedad grave puede representar no solo un desafío médico, sino también una amenaza financiera significativa para la estabilidad de sus dependientes. Esta cobertura asegura que, en caso de incapacidad para trabajar, la situación financiera de la familia no se vea comprometida.
  • Personas con trabajos de alto riesgo. Las personas que trabajan en ambientes con mayor riesgo de accidentes o exposición a sustancias que podrían incrementar la probabilidad de enfermedades graves (como trabajos químicos, construcción pesada, etc.) pueden beneficiarse de esta cobertura. Este seguro puede proporcionar una capa adicional de protección financiera en profesiones donde los riesgos para la salud son una consideración diaria.
  • Personas de mediana edad o mayores: A medida que las personas envejecen, el riesgo de desarrollar enfermedades graves naturalmente aumenta. Aquellos que se acercan o ya están en la mediana edad pueden encontrar en esta cobertura una forma prudente de prepararse para los riesgos de salud que aumentan con la edad.

En general, la cobertura de enfermedades graves puede interesar a cualquier persona que desee reducir la incertidumbre financiera asociada con enfermedades serias. Como proporciona tranquilidad y estabilidad financiera, esta cobertura que los asegurados se enfoquen en su recuperación y bienestar sin la carga adicional de preocupaciones económicas.

Exclusiones de la cobertura de enfermedades graves en el seguro de vida

La cobertura de enfermedades graves no está libre de exclusiones. Aunque cada póliza incluye las suyas, algunas de las que solemos encontrar en las condiciones son las siguientes:

  • Accidentes y enfermedades anteriores a la contratación del seguro, ni las manifestadas transcurridos 365 días desde la fecha del siniestro (o lo que es lo mismo, no se cubren cubre las enfermedades preexistentes y el seguro tiene un año de carencia).
  • Accidentes de circulación ocasionados con motocicletas de cilindrada superior a 125 cc.
  • Epidemias oficialmente declaradas (los fallecimientos por coronavirus no estarían cubiertos por esta cobertura en el caso de que el condicionado recogiera esta exclusión).
  • Todos los tumores que histológicamente sean clasificados como benignos, pre-malignos, malignos, dudosos, de baja malignidad potencial, o no invasivos.
  • Policitemia rubra vera.
  • Trastornos isquémicos del sistema vestibular
  • Trombocitemia primaria
  • Accidentes o enfermedades provocados por el asegurado, suicidio, intento de suicidio, o lesiones autoinflingidas.
  • Accidentes por la participación activa en delitos, así como imprudencias o negligencias graves.
  • Enajenación mental, uso de estupefacientes no prescritos médicamente, toxicomanía, o embriaguez
  • VIH o SIDA
  • Leucemia linfocítica crónica menor que la etapa RAI 3
  • Gestación, aborto y sus consecuencias
  • Enfermedades mentales, nerviosas, alcoholismo o toxicomanía, curas de sueño o reposo.
  • Operaciones de cirugía estética, accidente cubierto
  • Enfermedades que sean consecuencia directa del alcohol o drogas
  • La práctica profesional de cualquier deporte, así como los deportes considerados como de alto riesgo, aunque se practiquen como aficionado.
  • Enfermedades en conexión con infecciones del SIDA
  • Aquellas enfermedades cuyo primer diagnóstico se haya producido con anterioridad a la fecha de efecto de la póliza, o haya sido iniciado su estudio, aunque no exista diagnóstico, con anterioridad a la fecha de contratación.

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Preguntas frecuentes sobre la cobertura de enfermedades graves

¿Qué es la cobertura de enfermedades graves en un seguro de vida?

Es una garantía que permite recibir el capital asegurado si te diagnostican por primera vez una enfermedad grave incluida en la póliza. A diferencia de la cobertura principal, no es necesario esperar al fallecimiento: la indemnización se abona tras el diagnóstico confirmado, lo que facilita afrontar tratamientos y gastos inmediatos.

¿Qué enfermedades cubre la cobertura de enfermedades graves del seguro de vida?

Las más habituales son infarto de miocardio, cáncer, ictus, insuficiencia renal, cirugía de arterias coronarias y trasplante de órganos vitales. Algunas aseguradoras amplían la lista con enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer, Parkinson o esclerosis múltiple. Conviene revisar el condicionado de cada póliza, ya que el listado varía según la compañía.

¿Es lo mismo enfermedad grave que incapacidad permanente?

No. La incapacidad permanente se refiere a la pérdida de capacidad laboral, mientras que la enfermedad grave implica una patología que pone en riesgo la vida o requiere tratamientos intensivos. Son coberturas independientes con requisitos y capitales distintos, por lo que pueden contratarse de forma complementaria en una misma póliza.

¿Cómo se cobra la indemnización de la cobertura de enfermedades graves?

Tras recibir el primer diagnóstico de una enfermedad incluida en la póliza, debes comunicarlo a la aseguradora con la documentación médica requerida. Si el diagnóstico cumple las definiciones del condicionado, se abona el capital acordado. Ten en cuenta que, una vez pagada la indemnización, la póliza suele quedar anulada.

¿A quién le interesa contratar la cobertura de enfermedades graves?

Resulta especialmente útil para personas con antecedentes familiares de enfermedades graves, quienes son el principal sustento económico de su hogar, trabajadores en sectores de riesgo y personas de mediana edad. En general, interesa a quien desee protegerse frente al impacto financiero de un diagnóstico grave inesperado.

¿Qué exclusiones tiene la cobertura de enfermedades graves en el seguro de vida?

Las más frecuentes incluyen enfermedades preexistentes o diagnosticadas antes de contratar, tumores benignos o de baja malignidad, lesiones autoinfligidas, consumo de drogas no prescritas y práctica de deportes de alto riesgo. También suele existir un periodo de carencia de 12 meses. Cada póliza detalla sus exclusiones específicas.

¿Hay una edad máxima para contratar la cobertura de enfermedades graves?

Sí. La mayoría de aseguradoras establecen un límite de contratación entre los 59 y los 62 años, aunque puede variar según la compañía y el producto. Si te interesa esta cobertura, conviene contratarla antes de alcanzar esa franja de edad para asegurar el acceso y obtener mejores condiciones.

¿Puedo usar libremente el capital recibido por enfermedad grave?

Sí. A diferencia de otras coberturas, el capital por enfermedad grave se entrega sin restricciones de uso. Puedes destinarlo a tratamientos médicos, adaptar tu vivienda, cubrir gastos cotidianos, saldar deudas o cualquier otra necesidad. Esta flexibilidad permite al asegurado decidir según sus prioridades en ese momento.

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