Durante años se ha creído que las calorías que aportan los alimentos son un número fijo, pero la ciencia está desmontando esa idea. Hoy sabemos que el cuerpo no extrae la misma cantidad de energía de la comida en todas las personas. La diferencia está, en buena parte, en la microbiota intestinal, ese conjunto de billones de microorganismos que habitan el intestino y que participan activamente en la digestión, la absorción de nutrientes y el metabolismo energético.
Estos microbios no solo ayudan a descomponer los alimentos, también deciden —en cierto modo— cuánta energía acaba aprovechando tu cuerpo. Algunos transforman la fibra en compuestos que el intestino absorbe como fuente de energía; otros intervienen en la regulación del azúcar en sangre y en cómo se almacenan las grasas. Así, una microbiota diversa y equilibrada puede favorecer un metabolismo más eficiente, mientras que una flora intestinal empobrecida tiende a alterar ese equilibrio.
El hallazgo de que los microorganismos intestinales influyen en la forma en que el cuerpo usa la energía ha cambiado por completo la visión del metabolismo. Ya no se trata solo de «comer menos y moverse más», sino también de entender qué ocurre en el interior del intestino, donde se libra una parte clave del control energético.
Recuerda que en PuntoSeguro queremos que vivas mogollón, pero bien, en buenas condiciones físicas y mentales. Por eso compartimos contigo hallazgos científicos como este, para que entiendas mejor cómo funciona tu cuerpo y tomes decisiones que te ayuden a cuidar tu salud a largo plazo.
Ya sabes que al contratar tu seguro de vida o tu contratar tu seguro de salud con nosotros te recompensamos si superas los retos mensuales de vida activa. Si todavía no te has enterado, infórmate aquí.
¿Por qué algunas personas obtienen más energía de la fibra que otras?
No todas las personas obtienen la misma cantidad de energía de un plato de comida. Dos individuos pueden comer exactamente lo mismo, pero uno aprovechar más calorías que el otro. La razón, según la investigación más reciente, está en la composición de su microbiota intestinal y en cómo esta modula el metabolismo energético.
Algunos microbios son auténticas «fábricas de energía» capaces de descomponer la fibra que el cuerpo humano no puede digerir por sí solo. En ese proceso, producen compuestos llamados ácidos grasos de cadena corta, como el acetato, el butirato o el propionato, que el organismo utiliza como combustible. Cuanto más activa y diversa es la comunidad de estos microorganismos, más eficiente se vuelve el aprovechamiento de la energía.
Los microbios que convierten la fibra en combustible
Entre todos los habitantes del intestino, hay un grupo especialmente curioso: los metanógenos, microorganismos que generan metano al transformar los productos de la fermentación. Aunque suene extraño, esta producción de gas está relacionada con una mayor capacidad para extraer energía de la comida.
Estos metanógenos colaboran con otras bacterias intestinales en una cadena de trabajo: unas fermentan la fibra y liberan hidrógeno, y los metanógenos lo consumen para producir metano. Al hacerlo, permiten que el proceso digestivo continúe sin interrupciones y que se liberen más compuestos energéticos que el cuerpo puede absorber.
El papel del metano en la eficiencia del metabolismo energético
El metano, que antes se consideraba un simple subproducto de la digestión, se ha convertido en un marcador del rendimiento del sistema digestivo. Las personas que generan más metano no solo muestran una actividad microbiana más intensa, sino también una mayor eficiencia en la conversión de fibra en energía utilizable.
En otras palabras, su intestino aprovecha mejor las calorías que llegan al colon. Esta diferencia podría explicar por qué una dieta rica en fibra no produce los mismos efectos en todos: en algunas personas, esos alimentos se traducen en más energía disponible y en un metabolismo más activo; en otras, simplemente pasan más rápido por el sistema sin dejar tanto «combustible» aprovechable.
La producción de metano en el intestino se asocia con un metabolismo energético más eficiente
Un equipo de la Universidad Estatal de Arizona ha comprobado que el metano que se produce en el intestino no es un simple gas sin función. En realidad, refleja un proceso metabólico que puede marcar la diferencia en la cantidad de energía que el cuerpo obtiene de los alimentos. Las personas con una microbiota más rica en metanógenos —los microorganismos que generan metano— mostraron un aprovechamiento calórico superior al de quienes producen poco o ningún metano.
Los investigadores observaron que estos microbios no actúan solos. Forman parte de una red de bacterias que degradan la fibra y fermentan los restos de los alimentos. Juntas, transforman los compuestos vegetales no digeribles en moléculas más simples que el organismo puede absorber y utilizar como energía. Es decir, convierten lo que en principio parecía «indigerible» en un recurso aprovechable.
Un experimento con dos dietas y mediciones precisas del gasto energético
Para llegar a estas conclusiones, los científicos diseñaron un ensayo con diecisiete voluntarios que siguieron dos tipos de dieta: una occidental, rica en productos procesados y baja en fibra, y otra con abundancia de alimentos integrales y vegetales. Cada participante vivió durante varios días en cámaras metabólicas especiales que medían con precisión el intercambio de gases, incluidas las emisiones de metano, y el gasto energético total.
Gracias a estas mediciones, pudieron calcular no solo cuántas calorías consumía cada persona, sino cuántas realmente absorbía y transformaba en energía. Esta metodología permitió establecer una relación directa entre la producción de metano y el rendimiento energético del sistema digestivo.
Cómo cuidar tu microbiota intestinal para favorecer un metabolismo energético más equilibrado
La composición de la microbiota intestinal cambia con lo que comes, con el nivel de estrés y con el estilo de vida. Cuidarla no solo mejora la digestión, también puede influir en el metabolismo energético y en la forma en que el cuerpo utiliza las calorías. Mantener un intestino sano empieza por ofrecer a esos microorganismos el entorno y los nutrientes que necesitan para prosperar. Veamos cómo hacerlo:
- Aumentar la fibra es muy importante. Los alimentos integrales, las legumbres, las frutas y las verduras aportan la materia prima que los microbios convierten en compuestos beneficiosos. Una dieta pobre en fibra reduce su diversidad y limita su capacidad para producir energía útil a partir de los alimentos.
- Incluir alimentos fermentados ayuda a equilibrar la flora intestinal. Yogur, kéfir, chucrut o kombucha aportan bacterias vivas que refuerzan la comunidad microbiana existente. No se trata de consumirlos en exceso, sino de incorporarlos con regularidad en la alimentación.
- Reducir los ultraprocesados protege el equilibrio microbiano. Este tipo de productos, ricos en azúcares, grasas refinadas y aditivos, empobrece la flora intestinal y favorece la inflamación de bajo grado, lo que puede alterar el metabolismo energético a largo plazo.
- El descanso y la actividad física también influyen. Dormir bien, mantener horarios regulares y realizar ejercicio moderado estimulan la diversidad microbiana y ayudan a que los procesos metabólicos funcionen de manera más eficiente.
Cuidar la microbiota intestinal no es una receta milagrosa para adelgazar, pero sí una forma de favorecer un metabolismo energético más estable. Un intestino equilibrado permite aprovechar mejor los nutrientes, regular el apetito y mantener los niveles de energía más constantes durante el día.
Los resultados: más metano, más energía absorbida
El análisis mostró que quienes producían más metano obtenían también más energía de la dieta rica en fibra. En estos participantes, el nivel de propionato —un ácido graso de cadena corta clave para la producción de energía— era significativamente mayor. En cambio, las personas con baja producción de metano absorbían menos calorías de esos mismos alimentos.
El estudio sugiere que el metano es una señal de una microbiota intestinal activa y eficiente. Lejos de ser un simple gas residual, podría servir como indicador del funcionamiento del metabolismo energético y del modo en que cada persona aprovecha la comida que ingiere.
Qué implicaciones tiene este hallazgo para la salud y la nutrición personalizada
El descubrimiento de que la microbiota intestinal influye en el metabolismo energético cambia la forma de entender la nutrición. Hasta ahora, las dietas se basaban sobre todo en el recuento de calorías, pero este estudio demuestra que no todas las personas procesan los alimentos de la misma manera. Dos individuos con menús idénticos pueden absorber cantidades distintas de energía según la composición de sus microbios intestinales.
Esto abre la puerta a una nutrición personalizada más precisa. Conocer el tipo de microbiota que tiene una persona permitiría adaptar la dieta a su capacidad real de aprovechamiento energético. En un futuro, los análisis del microbioma podrían servir para diseñar planes alimentarios que optimicen el metabolismo, reduzcan el riesgo de obesidad y mejoren el control del peso sin recurrir a dietas restrictivas.
Los investigadores señalan que esta variabilidad también podría explicar por qué algunas personas responden mejor que otras a las dietas ricas en fibra o a ciertos patrones de alimentación. Si la microbiota produce más metano y más compuestos energéticos, el cuerpo puede obtener un rendimiento mayor de la comida. En cambio, una microbiota menos activa puede necesitar una estrategia distinta para alcanzar el equilibrio metabólico.
Comprender estas diferencias permitirá ajustar la alimentación de manera más inteligente. En lugar de aplicar pautas generales, se podrá aprovechar la información sobre el microbioma para encontrar el tipo de dieta que mejor se adapte a cada organismo.
En qué puede ayudarnos conocer mejor nuestra microbiota intestinal
Comprender cómo funciona la microbiota intestinal ofrece una nueva herramienta para cuidar la salud. Saber qué microorganismos predominan en el intestino puede ayudar a prevenir alteraciones digestivas, mejorar el aprovechamiento de los nutrientes y mantener estable el metabolismo energético. No se trata solo de identificar bacterias, sino de entender cómo interactúan entre sí y con el cuerpo.
Los análisis del microbioma, cada vez más accesibles, permiten conocer si la flora intestinal es diversa o si está dominada por grupos de microbios menos favorables. Esa información puede orientar cambios en la alimentación o en los hábitos de vida para recuperar el equilibrio perdido. Un ejemplo práctico es el de las personas con digestiones pesadas o variaciones de peso difíciles de explicar. En muchos casos, los estudios del microbioma muestran un predominio de bacterias que extraen más energía de los alimentos o una escasa presencia de especies que regulan la fermentación.
También tiene aplicaciones preventivas. Una microbiota variada se asocia con una mejor respuesta inmunitaria y con un metabolismo energético más eficiente. Por eso, conocerla y mantenerla equilibrada puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades metabólicas, desde la obesidad hasta la diabetes tipo 2.
En definitiva, entender la microbiota intestinal es una forma práctica de aprender cómo funciona el cuerpo y de adaptar la alimentación para que trabaje a favor de la salud y no en su contra. Cada vez está más claro que el bienestar empieza en el intestino y que cuidar ese ecosistema interior puede marcar la diferencia en cómo utilizamos la energía que nos da la comida.
Preguntas frecuentes sobre microbiota intestinal y metabolismo energético
¿Qué es la microbiota intestinal y por qué influye en el metabolismo energético?
La microbiota intestinal es el conjunto de billones de microorganismos que habitan el intestino. Participan en la digestión, la absorción de nutrientes y el metabolismo energético. Algunos microbios transforman la fibra en compuestos que el cuerpo usa como combustible, mientras que otros regulan el azúcar en sangre y el almacenamiento de grasas. Una microbiota diversa y equilibrada favorece un metabolismo más eficiente.
¿Por qué dos personas que comen lo mismo pueden absorber distinta cantidad de calorías?
La diferencia está en la composición de la microbiota intestinal de cada persona. Algunos microbios son más eficientes extrayendo energía de los alimentos, especialmente de la fibra, y producen ácidos grasos de cadena corta que el organismo aprovecha como combustible. Cuanto más activa y diversa sea la comunidad microbiana, mayor será el aprovechamiento calórico de la dieta.
¿Qué son los ácidos grasos de cadena corta y qué función cumplen?
Son compuestos como el acetato, el butirato y el propionato, producidos cuando las bacterias intestinales fermentan la fibra. El organismo los utiliza como fuente de energía. También intervienen en la regulación del azúcar en sangre, el almacenamiento de grasas y el mantenimiento de la salud intestinal. Su producción depende de la diversidad y actividad de la microbiota.
¿Qué relación tiene la producción de metano intestinal con el metabolismo?
Según investigaciones recientes, las personas que producen más metano intestinal muestran un mayor aprovechamiento energético de los alimentos. Los metanógenos, microorganismos que generan metano, colaboran con otras bacterias para fermentar la fibra de forma más eficiente. El metano actúa como marcador de una microbiota activa y de un metabolismo energético más eficiente.
¿Cómo puedo cuidar mi microbiota intestinal para mejorar el metabolismo?
Aumenta el consumo de fibra con alimentos integrales, legumbres, frutas y verduras. Incluye fermentados como yogur, kéfir o chucrut con regularidad. Reduce los ultraprocesados, ricos en azúcares y grasas refinadas. Duerme bien, mantén horarios regulares y practica ejercicio moderado. Estos hábitos favorecen la diversidad microbiana y un metabolismo energético más equilibrado.
¿Es útil hacerse un análisis del microbioma intestinal?
Puede serlo para conocer si tu flora intestinal es diversa o está desequilibrada. Esta información ayuda a orientar cambios en la alimentación y los hábitos de vida. Es especialmente útil en casos de digestiones pesadas o variaciones de peso difíciles de explicar. Los análisis del microbioma son cada vez más accesibles, aunque conviene consultar con un profesional para interpretar los resultados.
⇒Esto también te interesará: Los Mejores Seguros de Vida Riesgo: comparativa de precios y coberturas
Descubre PuntoSeguro Fit
Desde PuntoSeguro queremos ayudarte a tener una vida más saludable. Contratando tu seguro de salud o tu seguro de vida con PuntoSeguro tienes acceso gratuito a la app PuntoSeguro Fit.
Además de tener controlada tu actividad física diaria, y contribuir a causas sociales, podrás obtener una bonificación de hasta 120 € en cada renovación.
Otros artículos de interés
- La exposición al BPA está relacionada con la microbiota intestinal y la obesidad infantil, según un estudio
- ¿Pueden la dieta y el ejercicio mejorar la microbiota intestinal y la salud en los adultos mayores?
- ¿Qué le sucede a tu cuerpo cuando comes demasiados alimentos ultraprocesados?
- ¿Cómo se relaciona la duración y la intensidad del ejercicio con el estado de salud de su microbioma intestinal?
- Los microbios intestinales pueden aumentar la motivación para hacer ejercicio, según un estudio