Comparar precios de seguros de vida va mucho más allá de elegir la opción más barata. De hecho, dejarte llevar únicamente por el precio puede convertirse en uno de los errores más costosos, dejándote con una protección insuficiente cuando tu familia más lo necesita. Muchas personas contratan pensando solo en ahorrar unos euros al mes, sin revisar qué coberturas incluye realmente esa póliza, qué periodos de carencia tiene, o si el capital asegurado es el adecuado para su situación.

Los errores al comparar seguros de vida no solo afectan a tu bolsillo, sino que pueden tener consecuencias graves, como quedarte sin cobertura por omitir información, o que tus beneficiarios no reciban nada porque la póliza tenía exclusiones que desconocías, por mencionar algunas. En este artículo te explicamos los errores más frecuentes y costosos al comparar precios de seguros de vida, y sobre todo, cómo evitarlos para proteger a tu familia correctamente.

En PuntoSeguro sabemos que quieres proteger a tu familia al mejor precio del mercado. Por eso te ayudamos a comparar seguros de vida de forma clara y transparente. Si necesitas asesoramiento experto, ponemos a tu disposición el mejor comparador de seguros de vida para que puedas comparar opciones sin compromisos.

Cómo calcular el capital asegurado que realmente necesitas

El capital asegurado es la cantidad que recibirán tus beneficiarios si falleces. Calcular mal esta cifra es uno de los errores más graves. Si lo subdimensionas, tu familia quedará desprotegida; si lo sobredimensionas, pagarás una prima innecesariamente alta durante años. Acertar con el número correcto es fundamental.

Este es probablemente el error que más impacto tiene tanto en tu bolsillo como en la protección de tu familia. Muchas personas contratan un seguro de vida sin detenerse a pensar cuánto capital necesitan realmente. Simplemente, eligen una cifra redonda que «suena bien», como 100.000 € o 200.000 €, por ejemplo, sin hacer cálculos específicos para su situación.

El problema de subdimensionar el capital es evidente. Si falleces, tus beneficiarios recibirán dinero insuficiente para mantener su nivel de vida, pagar la hipoteca o cubrir gastos básicos durante el tiempo necesario. Imagina que dejas 50.000 € cuando tu familia tiene una hipoteca de 120.000 € pendiente y dos hijos pequeños. Ese capital se agotará rápidamente.

Por otro lado, sobredimensionarlo también es un error. Si aseguras 500.000 € cuando realmente necesitas 200.000 €, estarás pagando una prima mucho más alta durante 20 o 30 años. Ese dinero extra que pagas cada mes podría destinarse a ahorros, inversiones o mejorar la calidad de vida de tu familia ahora.

Cómo calcular tu capital asegurado en tu seguro de vida

Los expertos recomiendan una fórmula sencilla para calcular el capital asegurado: multiplica tu salario neto anual por cinco y súmale todas las deudas pendientes. Esta fórmula proporciona un colchón económico que permite a tu familia mantener su nivel de vida durante aproximadamente cinco años mientras se adapta a la nueva situación.

Esta fórmula es un buen punto de partida porque considera dos elementos esenciales: el reemplazo de ingresos y la cancelación de deudas.

Multiplicar tu salario por cinco te da una base para que tu familia pueda vivir con cierta tranquilidad durante ese periodo. No es que vayan a gastarlo todo en cinco años, pero sí les da margen para reorganizarse: la pareja puede buscar un trabajo mejor remunerado, reducir gastos, vender activos si es necesario, o incluso reinvertir parte del capital para generar ingresos pasivos.

Sumarle las deudas pendientes es crítico. Si tienes una hipoteca de 150.000 €, ese importe debe estar cubierto para que tu familia no tenga que preocuparse por perder la vivienda. Lo mismo aplica para préstamos personales, financiación de vehículos o cualquier otra deuda significativa.

Factores personales que debes considerar

La fórmula básica es un punto de partida, pero tu situación personal puede requerir ajustes. Familias monoparentales, hogares con varios hijos pequeños, o personas con padres dependientes a su cargo necesitan capitales mayores. Calcular correctamente implica analizar tu situación específica, no aplicar una fórmula genérica sin más.

Es aquí donde tienes que personalizar. La fórmula te da una base, pero tu realidad familiar puede requerir más o menos capital según varios factores:

  • Composición familiar. Una familia monoparental con dos hijos tiene necesidades muy diferentes a una pareja donde ambos trabajan y tienen ingresos similares. En el primer caso, ese padre o madre es el único sustento económico, por lo que la pérdida sería devastadora. En el segundo caso, el otro miembro de la pareja seguiría aportando ingresos, reduciendo la necesidad de capital asegurado.
  • Hipoteca y deuda. Si tu hipoteca representa el 70% del valor de tu vivienda, necesitas un capital que la cubra completamente. Pero si ya has amortizado el 80% y solo quedan 30.000 € pendientes, ese importe es menor. Revisa también préstamos personales, financiación de coche, tarjetas de crédito con saldos pendientes.
  • Gastos futuros previsibles. ¿Tus hijos están en edad escolar y querrás que vayan a la universidad? Los estudios superiores pueden costar entre 30.000 € y 60.000 € por hijo. ¿Hay gastos médicos recurrentes en la familia? ¿Necesitáis ayuda doméstica o cuidados especiales? Todos estos gastos deben estar contemplados.
  • Pensión de viudedad. En España, la pensión de viudedad cubre aproximadamente el 52% de la base reguladora del fallecido (puede llegar al 70% en ciertos casos). Este ingreso reduce la necesidad de capital asegurado, pero no lo elimina. Calcula cuánto recibiría tu familia mensualmente y ajusta el capital en consecuencia.
  • Nivel de vida actual. Si tu familia está acostumbrada a ciertos gastos (vacaciones anuales, actividades extraescolares, ocio), el capital debe permitir mantener esa calidad de vida al menos durante los primeros años, no solo cubrir lo básico.

Para terminar, desde PuntoSeguro te recomendamos revisar el capital asegurado cada 3-5 años. Al fin y al cabo, tu situación va cambiando con los años: la hipoteca disminuye, los hijos crecen, tus ingresos aumentan. Lo que necesitabas hace cinco años puede no ser lo mismo que necesitas hoy.

¿Qué pasa si no lees la letra pequeña de tu póliza?

Firmar un seguro de vida sin leer las condiciones generales y particulares puede dejarte sin cobertura cuando más la necesitas. Muchas pólizas tienen exclusiones importantes, franquicias que reducen la indemnización o periodos de carencia que retrasan meses la protección efectiva. Conocer estos detalles antes de contratar es fundamental.

Este es uno de esos errores que parece inofensivo hasta que llega el momento crítico. La mayoría de personas firman su seguro de vida después de revisar solo la primera página: el precio y el capital asegurado. El resto del contrato, esas 15 o 20 páginas de condiciones generales, queda sin leer.

El problema es que ahí está toda la información que realmente importa: qué situaciones están cubiertas, cuáles no, cuándo empieza la cobertura real y qué requisitos debes cumplir para que tus beneficiarios cobren.

Por ejemplo, algunos seguros de vida no cubren fallecimientos causados por ciertos tipos de accidentes de tráfico si no llevabas el cinturón puesto, o excluyen enfermedades que ya tenías diagnosticadas antes de contratar durante un periodo inicial. Si no conoces estas exclusiones, puedes creer que estás cubierto cuando en realidad no lo estás.

Las franquicias son otro aspecto que pasa desapercibido. Una franquicia es la cantidad que la aseguradora deduce de la indemnización. Si contrataste un seguro de 150.000€ con una franquicia del 5%, tus beneficiarios recibirán 142.500€. Esa diferencia de 7.500€ puede ser crítica.

Periodos de carencia: cuándo empieza tu cobertura realmente

El periodo de carencia es el tiempo que debe pasar desde que contratas hasta que ciertas coberturas entran en vigor. Puede variar entre 30 días y varios meses. Los fallecimientos por causas naturales suelen tener carencia, pero los accidentes se cubren desde el primer día. Ignorar este detalle puede dejarte sin protección cuando la esperas.

Los periodos de carencia son probablemente el aspecto más incomprendido y más peligroso de los seguros de vida. Mucha gente cree que al firmar y pagar la primera prima, ya está completamente cubierta. No siempre es así.

En seguros de vida, la carencia se aplica típicamente para fallecimientos por causas naturales durante los primeros meses o incluso el primer año. Esto significa que si contratas hoy y falleces en tres meses por una enfermedad cardíaca, es posible que tus beneficiarios no reciban nada o reciban solo la devolución de las primas pagadas.

Sin embargo, hay una excepción importante: los fallecimientos accidentales suelen cubrirse desde el primer día. Si falleces en un accidente de tráfico o laboral la semana siguiente a contratar, la póliza pagará el capital completo. Esta diferencia es crucial y debes conocerla.

Donde los periodos de carencia se vuelven realmente largos es en las coberturas adicionales. Si añades protección por incapacidad laboral, enfermedades graves o intervenciones quirúrgicas específicas, estas coberturas pueden tener carencias de entre 6 y 10 meses. Esto significa que si necesitas esa protección con cierta urgencia —por ejemplo, porque trabajas en una profesión de riesgo o tienes antecedentes familiares de ciertas enfermedades— contratar una póliza con carencias largas es un error.

Desde PuntoSeguro te recomendamos que, antes de firmar, preguntes específicamente cuál es el periodo de carencia de cada cobertura que te interesa. No des por hecho que todo empieza desde el primer día. Y si tienes una condición de salud que requiere seguimiento, asegúrate de que no esté dentro del periodo de carencia o excluida.

Exclusiones que pueden dejarte sin protección

Las exclusiones son situaciones o causas de fallecimiento que la póliza no cubre bajo ninguna circunstancia. Pueden incluir ciertos tipos de accidentes, suicidio durante el primer año, enfermedades preexistentes mal declaradas o deportes de riesgo. Conocer estas exclusiones antes de contratar te evita sorpresas devastadoras cuando tu familia las necesita.

Cada póliza de vida tiene una lista de exclusiones. Algunas son estándar en toda la industria, otras dependen de la aseguradora o del tipo de cobertura que hayas contratado.

Las exclusiones más comunes incluyen:

  • Suicidio durante el primer año. La mayoría de seguros no cubren el suicidio si ocurre durante los primeros 12 meses desde la contratación. Esto es una medida estándar para evitar contrataciones con intención de fraude. Pasado ese periodo, el suicidio suele estar cubierto.
  • Enfermedades preexistentes no declaradas. Si tenías una condición diagnosticada antes de contratar y no lo declaraste, la aseguradora puede rechazar el pago si falleces por esa causa.
  • Deportes de riesgo. Si practicas paracaidismo, buceo a gran profundidad, alpinismo, motocross o deportes similares considerados de riesgo, algunos seguros excluyen fallecimientos relacionados con estas actividades. Otros te permiten incluirlos pagando un suplemento.
  • Participación en actos delictivos. Si falleces mientras cometías un delito, la póliza no paga. Esto incluye desde conducir bajo los efectos del alcohol hasta participar en actividades ilegales.
  • Guerra, terrorismo o desastres nucleares. Aunque parece improbable, estas exclusiones están en casi todos los contratos. Si viajas frecuentemente a zonas de conflicto por trabajo, necesitas una póliza especializada.

La clave está en leer las exclusiones específicas de tu póliza antes de firmar. Si algo de la lista te afecta directamente debes buscar una aseguradora que sí te cubra o negociar las condiciones antes de contratar.

Consecuencias de omitir o falsear información al contratar

Omitir o falsear información al contratar un seguro de vida tiene consecuencias devastadoras, como la anulación retroactiva de la póliza o la negativa total de pago a tus beneficiarios. El fraude en seguros está tipificado en el Código Penal español con penas de prisión de hasta tres años. Declarar la verdad completa no es opcional.

Este es el error con las consecuencias más graves que puedes cometer. No estamos hablando solo de que la aseguradora te penalice o te cobre más. Estamos hablando de que tu familia puede quedarse literalmente sin nada cuando más lo necesita, y de que tú puedes enfrentarte a acciones legales serias.

Cuando contratas un seguro de vida, debes proporcionar información completa y exacta sobre varios aspectos:

  • Tu historial médico completo y condiciones preexistentes
  • Medicaciones crónicas que tomas actualmente
  • Enfermedades hereditarias en tu familia
  • Hábitos como fumar o consumo regular de alcohol
  • Lesiones antiguas o intervenciones quirúrgicas previas
  • Profesión real y actividades de riesgo que realizas

El problema es que muchas personas piensan que pueden «omitir detalles pequeños» para conseguir una prima más baja. Por ejemplo, no declarar que fumas ocasionalmente, no mencionar que tomas medicación para la tensión, u ocultar que tuviste una operación menor hace tres años.

Incluso pequeñas omisiones pueden considerarse fraude, aunque no hayas mentido deliberadamente. La aseguradora parte del principio de que si no lo declaraste, es porque querías ocultar información relevante para el cálculo del riesgo.

Y aquí viene lo importante: las consecuencias no son solo económicas. Son legales.

  • Anulación de la póliza. La aseguradora puede cancelar tu contrato de forma retroactiva. Esto significa que es como si nunca hubieras estado asegurado. Pierdes todas las primas que pagaste durante años y te quedas sin cobertura de un día para otro.
  • Negativa de cobertura. Si falleces y durante la investigación del siniestro la aseguradora descubre que ocultaste información relevante, puede rechazar completamente el pago a tus beneficiarios. Tu familia no recibe nada.
  • Exclusiones permanentes. En algunos casos, la compañía puede decidir mantener el contrato pero añadir cláusulas que excluyan específicamente la enfermedad o condición que ocultaste.
  • Acciones legales. El fraude en seguros está tipificado como delito en el Artículo 248 del Código Penal.
  • Pérdida de confianza en el sector: Si quedas registrado como cliente fraudulento, acceder a futuros seguros con otras compañías se vuelve extremadamente difícil.

¿Vale la pena arriesgarse por ahorrarte 10 o 20 euros al mes? Absolutamente no.

La única estrategia correcta es declarar todo con sinceridad. Sí, es posible que tu prima sea un poco más alta si tienes alguna condición de salud. Pero al menos estarás realmente protegido y tus beneficiarios cobrarán cuando llegue el momento.

Si tienes dudas sobre si debes declarar algo o no, la respuesta siempre es sí. Declara. Si la aseguradora considera que no es relevante, simplemente no lo tendrá en cuenta para calcular tu prima. Pero si lo ocultas y ellos consideran que sí era relevante, las consecuencias son devastadoras.

¿Qué debes comparar además del precio en un seguro de vida?

Comparar seguros de vida solo por precio es como elegir un coche solo por su color. El mercado asegurador es amplio y competitivo, con decenas de opciones disponibles. Debes comparar productos completos, no cifras aisladas. Dos seguros pueden costar lo mismo pero ofrecer coberturas radicalmente diferentes en calidad y amplitud.

Uno de los errores más comunes es contratar el primer seguro que encuentras, especialmente si te lo ofrece tu banco, tu gestoría o una aseguradora con la que ya trabajas por comodidad. La familiaridad genera confianza, pero no garantiza que estés eligiendo la mejor opción para tu situación.

El mercado de seguros de vida en España es muy competitivo. Existen decenas de aseguradoras compitiendo por clientes, cada una con productos diseñados para perfiles diferentes. Algunas se especializan en seguros para jóvenes, otras en personas con hipoteca, otras en profesiones de riesgo. No todas te van a ofrecer lo mismo, ni al mismo precio.

Usar comparadores online especializados te permite evaluar múltiples opciones simultáneamente, viendo precios y coberturas lado a lado. Esto te ahorra semanas de llamadas telefónicas y visitas a oficinas, y te da una visión panorámica del mercado en minutos.

Pero aquí viene el punto crítico: no te limites a comparar precios. Comparar solo cifras es como elegir un coche únicamente por su precio sin mirar el motor, los acabados o el consumo. Dos seguros pueden costar exactamente lo mismo pero ofrecer coberturas radicalmente diferentes.

¿Qué debes comparar específicamente?

  • Coberturas principales incluidas. Fallecimiento es la cobertura básica, pero no todas las pólizas la definen igual. Algunas cubren fallecimiento por cualquier causa desde el primer día (excepto suicidio en el primer año), otras tienen carencias por causas naturales.
  • Coberturas adicionales disponibles. Invalidez permanente absoluta, invalidez permanente total, enfermedades graves, accidentes con secuelas.
  • Periodos de carencia de cada cobertura. No todas las coberturas empiezan el mismo día. Pregunta específicamente cuándo empieza cada una de las protecciones que te interesan.
  • Exclusiones específicas. Lee la lista completa de exclusiones. Si practicas deportes de riesgo, viajas frecuentemente, o tienes una profesión peligrosa, necesitas saber si esas situaciones están cubiertas o excluidas.
  • Solvencia y reputación de la aseguradora. De nada sirve contratar el seguro más barato si la compañía tiene problemas de solvencia o es conocida por rechazar siniestros con cualquier excusa.
  • Servicios adicionales. Segunda opinión médica internacional, orientación médica telefónica 24 horas, asesoramiento jurídico y fiscal, servicio de testamento online, anticipo de capital en caso de enfermedad terminal.
  • Condiciones de renovación. ¿Pueden subir la prima cada año? ¿Hay garantía de precio durante cierto periodo? ¿Existen descuentos por antigüedad o por pago anual?
  • Proceso de reclamación. Algunas aseguradoras tienen procedimientos complicados que pueden demorar meses, mientras otras son rápidas y eficientes.

Desde PuntoSeguro te recomendamos dedicar tiempo a comparar de verdad, no solo a mirar precios. Si tienes dudas, busca asesoramiento de un mediador profesional que pueda explicarte las diferencias entre productos. Una hora de tu tiempo comparando correctamente puede ahorrarte años pagando por un seguro que no te sirve.

Errores en la elección de coberturas: ni de más ni de menos

Contratar coberturas insuficientes deja a tu familia desprotegida cuando más lo necesita. Contratar coberturas innecesarias te hace pagar de más durante años sin aportar valor real. Encontrar el equilibrio correcto entre protección y coste requiere analizar tu situación personal, no seguir recomendaciones genéricas que no se ajustan a tu vida.

Este error tiene dos caras, y ambas son problemáticas. Por un lado están las personas que contratan coberturas insuficientes pensando que con lo básico es suficiente. Por otro, las que contratan todo lo que les ofrecen sin pararse a pensar si realmente lo necesitan.

El problema de las coberturas insuficientes

Si aseguras un capital menor del necesario o no incluyes coberturas que tu situación requiere, la indemnización será insuficiente para cubrir los gastos que tu familia debe afrontar. Esto es especialmente problemático si tienes dependientes económicos, una hipoteca pendiente o deudas significativas.

Por ejemplo, contratas un seguro básico de fallecimiento con un capital de 50.000€. Parece mucho dinero. Pero si tienes una hipoteca de 150.000€ pendiente, dos hijos en edad escolar y tu pareja no trabaja, ese capital se agotará en menos de dos años solo cubriendo lo imprescindible. Tu familia se quedará sin vivienda y sin recursos mucho antes de poder reorganizarse económicamente.

Otro caso típico: contratas solo cobertura de fallecimiento, pero no incluyes invalidez permanente. El problema es que las probabilidades de sufrir una invalidez que te impida trabajar son mayores que las de fallecer antes de los 65 años. Si tu trabajo requiere esfuerzo físico o tienes una profesión de riesgo, no incluir esta cobertura puede dejarte sin ingresos y sin protección durante décadas.

El problema de las coberturas innecesarias

En el extremo opuesto están las personas que contratan todo lo que les ofrecen sin analizar si realmente lo necesitan. Las aseguradoras y los comerciales tienen incentivos para venderte el paquete más completo posible, pero no todas las coberturas tienen sentido para todos los perfiles.

Por ejemplo, imagina que eres una persona soltera, sin hijos, sin hipoteca y sin dependientes económicos. Contratar una cobertura de invalidez permanente absoluta con un capital elevado puede no tener mucho sentido. Si te incapacitas, la pensión pública más tus ahorros pueden ser suficientes para vivir con dignidad. Estás pagando durante años por una protección que probablemente no necesites en la medida contratada.

Otro caso: incluyes cobertura de enfermedades graves (cáncer, infarto, ictus) con un capital de 100.000€, pero ya tienes un buen seguro de salud privado que cubre todos los tratamientos y tienes ahorros suficientes para afrontar gastos extraordinarios. Estás pagando por una protección redundante.

Cómo encontrar el equilibrio

La clave está en analizar tu situación específica antes de decidir qué coberturas incluir:

  • Si tienes hipoteca. La cobertura de fallecimiento es indispensable, y el capital debe cubrir al menos el importe pendiente. La de invalidez permanente también es muy recomendable porque si no puedes trabajar, necesitas cancelar la deuda.
  • Si tienes dependientes económicos (hijos, pareja que no trabaja, padres a tu cargo). Contratar un capital elevado en fallecimiento es fundamental. La cobertura de invalidez también es importante.
  • Si trabajas en profesión de alto riesgo físico. Contratar la cobertura de invalidez permanente total o parcial es más que recomendable.
  • Si tienes antecedentes familiares de enfermedades graves (cáncer, enfermedades cardíacas, diabetes severa). La cobertura de enfermedades graves puede darte tranquilidad.
  • Si eres joven, sin cargas familiares y con buen colchón de ahorros. Probablemente te baste con una cobertura básica de fallecimiento con capital moderado.

Preguntas frecuentes sobre errores al comparar seguros de vida

¿Cómo se calcula el capital asegurado necesario en un seguro de vida?

Los expertos recomiendan multiplicar tu salario neto anual por cinco y sumarle todas las deudas pendientes. Esta fórmula proporciona un colchón económico para que tu familia mantenga su nivel de vida durante aproximadamente cinco años mientras se adapta a la nueva situación. Además, cancela hipotecas, préstamos personales y otras deudas significativas. Sin embargo, debes personalizar esta cifra según tu composición familiar, gastos futuros previsibles y nivel de vida actual.

¿Qué es el periodo de carencia en un seguro de vida?

El periodo de carencia es el tiempo que debe pasar desde que contratas el seguro hasta que ciertas coberturas entran en vigor. Puede variar entre 30 días y varios meses. Los fallecimientos por causas naturales suelen tener carencia, pero los fallecimientos accidentales se cubren desde el primer día. Las coberturas adicionales como incapacidad laboral o enfermedades graves pueden tener carencias de entre seis y diez meses. Ignorar este detalle puede dejarte sin protección cuando la esperas.

¿Los accidentes tienen periodo de carencia en los seguros de vida?

No, los fallecimientos accidentales suelen cubrirse desde el primer día de contratación. Si falleces en un accidente de tráfico o laboral la semana siguiente a contratar, la póliza pagará el capital completo. Esta excepción es importante porque contrasta con los fallecimientos por causas naturales, que sí tienen periodos de carencia que pueden extenderse varios meses o incluso el primer año completo. Es fundamental conocer esta diferencia antes de firmar.

¿Qué pasa si oculto información al contratar un seguro de vida?

Omitir o falsear información tiene consecuencias devastadoras. La aseguradora puede anular tu póliza de forma retroactiva, rechazar completamente el pago a tus beneficiarios, o añadir exclusiones permanentes para las condiciones que ocultaste. Además, el fraude en seguros está tipificado en el Código Penal español con penas de prisión de hasta tres años. Incluso pequeñas omisiones, como no declarar medicación crónica o cirugías anteriores, pueden considerarse fraude. La única estrategia correcta es declarar todo con sinceridad.

¿Qué exclusiones suelen tener los seguros de vida?

Las exclusiones más comunes incluyen el suicidio durante el primer año, enfermedades preexistentes no declaradas, deportes de riesgo como paracaidismo o alpinismo, participación en actos delictivos, y situaciones excepcionales como guerra o terrorismo. Cada póliza tiene una lista específica de exclusiones que debes leer antes de firmar. Si practicas actividades de riesgo o tienes condiciones de salud especiales, busca una aseguradora que te cubra o negocia las condiciones antes de contratar.

¿Cubre el seguro de vida el suicidio?

La mayoría de seguros de vida no cubren el suicidio si ocurre durante los primeros doce meses desde la contratación. Esta exclusión temporal es una medida estándar para evitar contrataciones con intención de fraude. Sin embargo, pasado ese primer año, el suicidio suele estar cubierto y la aseguradora debe pagar el capital asegurado a los beneficiarios. Las condiciones específicas pueden variar según la póliza, por lo que debes revisar este punto en tu contrato.

¿Qué aspectos debo comparar además del precio en un seguro de vida?

Debes comparar coberturas principales incluidas, coberturas adicionales disponibles, periodos de carencia de cada protección, exclusiones específicas, solvencia y reputación de la aseguradora, servicios adicionales como segunda opinión médica, condiciones de renovación y proceso de reclamación. Dos seguros pueden costar lo mismo pero ofrecer coberturas radicalmente diferentes en calidad y amplitud. Usar comparadores especializados te permite evaluar múltiples opciones simultáneamente y elegir con criterio completo.

¿Es mejor contratar muchas coberturas en un seguro de vida?

No necesariamente. Contratar coberturas innecesarias te hace pagar de más durante años sin aportar valor real. La clave está en analizar tu situación específica. Si tienes hipoteca y dependientes económicos, necesitas capitales elevados en fallecimiento e invalidez. Pero si eres joven, soltero, sin deudas y con buen colchón de ahorros, probablemente te baste con una cobertura básica de fallecimiento. Encontrar el equilibrio correcto entre protección y coste requiere personalización, no seguir recomendaciones genéricas.

En PuntoSeguro.com te ayudamos con tus pólizas

PuntoSeguro es una correduría de seguros digital. Somos mediadores de seguros, por lo que te podemos ayudar a encontrar la compañía y la póliza que mejor se adapta a tus necesidades. Y si tienes algún problema con tu seguro durante tu relación contractual con la aseguradora, te ayudamos a gestionarlo. Todo ello sin coste adicional para ti.

Por lo tanto, si contratas cualquier seguro a través de PuntoSeguro solo tendrás que preocuparte del precio de la póliza. Si necesitas más información para contratar un seguro o necesitas alguna aclaración adicional, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

En el comparador de seguros de vida de PuntoSeguro podrás comparar los precios y las condiciones de las mejores pólizas de vida del mercado, incluyendo seguros de vida con cobertura en caso de invalidez permanente absoluta.

¿Quieres más?

Contratando tu seguro de vida con PuntoSeguro tienes acceso gratuito a la app PuntoSeguro Fit. Además de tener controlada tu actividad física diaria, y contribuir a causas sociales, podrás obtener un descuento de hasta 120 € en cada renovación.

Otros artículos de interés