Quizá hayas escuchado alguna vez eso de que da igual cuánto te muevas, porque tu cuerpo termina compensando ese esfuerzo, ahorrando energía en otras funciones. Según esta idea, el ejercicio no serviría de mucho para quemar calorías extra. Suena desalentador, ¿verdad? Pues resulta que la ciencia ha desmontado este mito. Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences confirma que el ejercicio aumenta el gasto calórico real, sin que el metabolismo lo sabotee por detrás. Tu esfuerzo cuenta. Cada paso, cada sesión, cada movimiento suma.

Recuerda que en PuntoSeguro queremos que vivas mogollón, pero bien, en buenas condiciones físicas y mentales. Por eso compartimos contigo hallazgos científicos como este, para que entiendas mejor cómo funciona tu cuerpo y tomes decisiones que te ayuden a cuidar tu salud a largo plazo. En este artículo te explicamos por qué tu cuerpo no anula el ejercicio y qué significa esto para ti si quieres mantenerte activo.

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¿Tu cuerpo sabotea el ejercicio que haces?

Durante años, algunos investigadores han defendido que el cuerpo funciona como un presupuesto cerrado. Según esta teoría, cuando aumentas tu actividad física, el organismo recorta energía de otras funciones para compensar. El resultado sería que, hagas lo que hagas, el gasto calórico total apenas cambia.

Otros científicos, en cambio, sostienen lo contrario: que el gasto energético es flexible y puede crecer cuando te mueves más. Es decir, que el ejercicio aumenta el gasto calórico de forma real, sin trucos metabólicos.

¿Quién tiene razón? Eso es precisamente lo que quiso averiguar un equipo de investigadores de Virginia Tech, en colaboración con las universidades de Aberdeen y Shenzhen. Su objetivo era comprobar si el cuerpo realmente compensa el ejercicio o si cada movimiento suma de verdad.

¿Más ejercicio significa realmente más calorías quemadas?

El equipo analizó a 75 personas con niveles de actividad muy distintos. Desde personas prácticamente sedentarias hasta corredores de ultradistancia. Las edades iban de los 19 a los 63 años, lo que permitió observar cómo responde el cuerpo en diferentes etapas de la vida.

Para medir el gasto calórico real, los participantes bebieron agua con marcadores especiales y proporcionaron muestras de orina durante dos semanas. Este método permitió calcular cuánta energía utilizaba cada persona en su día a día. Además, llevaban un pequeño sensor en la cintura que registraba sus movimientos.

Los resultados fueron claros. Las personas más activas quemaban más calorías, sin excepciones. Y lo más importante, que el cuerpo no compensaba ese gasto extra reduciendo energía en otras áreas. El ejercicio aumenta el gasto calórico de forma neta, tal y como sospechaban los defensores del modelo flexible.

El metabolismo no frena cuando te mueves más

Una de las grandes preocupaciones era saber si el cuerpo, al gastar más energía en movimiento, recortaba en funciones básicas. Por ejemplo, reduciendo el ritmo de la respiración, la circulación sanguínea o la regulación de la temperatura corporal.

El estudio despeja esta duda. Las funciones vitales siguieron consumiendo la misma energía, independientemente de cuánto se movieran los participantes. El organismo no activa ningún «modo ahorro» cuando aumenta la actividad física.

Según Kevin Davy, investigador principal del estudio y profesor en Virginia Tech, los datos confirman que más actividad física se traduce en mayor quema de calorías. Y ese aumento no queda anulado porque el cuerpo gaste menos en otros procesos.

La conclusión es directa: tu esfuerzo no se pierde por el camino. Cuando te mueves, el gasto calórico sube de verdad, y las funciones que te mantienen vivo siguen trabajando al mismo ritmo de siempre.

Moverse más también reduce el tiempo sentado

El estudio descubrió otro dato interesante. Las personas más activas no solo quemaban más calorías, sino que también pasaban menos tiempo sentadas. Parece obvio, pero tiene implicaciones importantes.

Cuando incorporas más movimiento a tu rutina, no solo sumas gasto calórico por el ejercicio en sí. También reduces las horas que pasas en el sofá o frente al ordenador. Es un efecto doble que multiplica los beneficios.

Esto significa que no hace falta plantearse el ejercicio como algo aislado. Cada paseo, cada trayecto en bici, cada rato de pie en lugar de sentado contribuye al total. Y ese total, como confirma la investigación, no se diluye ni se compensa. Se acumula.

El mensaje es sencillo: moverse más desplaza al sedentarismo de forma natural. Y tu cuerpo lo agradece sumando, no restando.

Si te mueves, ganas; así de simple

Este estudio echa por tierra una de las excusas más repetidas para no hacer ejercicio. No, tu cuerpo no está conspirando para anular tu esfuerzo. No hay ningún mecanismo oculto que neutralice las calorías que quemas cuando sales a correr, montas en bici o simplemente caminas.

El ejercicio aumenta el gasto calórico. Sin trampas, sin compensaciones metabólicas que te devuelvan al punto de partida. Cada sesión de entrenamiento, cada subida de escaleras, cada paseo suma de verdad.

Para quienes entrenan con regularidad, este hallazgo confirma lo que ya intuían: el esfuerzo tiene recompensa real. Y para quienes todavía dudan, el mensaje es claro. Moverse no es un gesto inútil. Es una inversión que el cuerpo no sabotea.

Los investigadores señalan que hacen falta más estudios para entender en qué condiciones podría darse algún tipo de compensación. Pero con los datos actuales, la evidencia apunta en una dirección: muévete, porque funciona.

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Preguntas frecuentes sobre ejercicio y gasto calórico

¿Es cierto que el cuerpo compensa el ejercicio ahorrando energía en otras funciones?

El cuerpo no compensa el ejercicio reduciendo el gasto en otras funciones. Aunque durante años se creyó que el organismo funcionaba como un presupuesto cerrado, la evidencia científica actual demuestra lo contrario: cuando te mueves más, el gasto calórico total aumenta sin que el metabolismo active mecanismos de ahorro. Tu esfuerzo cuenta de verdad.

¿El ejercicio aumenta el gasto calórico total o el cuerpo lo anula?

El ejercicio aumenta el gasto calórico total de forma real y sostenida. No existe ningún mecanismo metabólico que neutralice las calorías que quemas al moverte. Cada sesión de entrenamiento, cada paseo y cada subida de escaleras suma al gasto energético diario sin que el cuerpo lo sabotee por detrás.

¿El metabolismo basal se ralentiza si hacemos más ejercicio físico?

El metabolismo basal no se ralentiza cuando aumentas tu actividad física. Las funciones vitales como la respiración, la circulación o la regulación de temperatura siguen consumiendo la misma energía, independientemente de cuánto te muevas. El organismo no activa ningún «modo ahorro» que reste eficacia a tu esfuerzo.

¿Moverse más ayuda a reducir el sedentarismo de forma natural?

Moverse más reduce el sedentarismo de forma natural porque el tiempo que dedicas a caminar, entrenar o simplemente estar de pie desplaza las horas que pasarías sentado. Es un efecto doble: sumas gasto calórico por el ejercicio y reduces el tiempo inactivo frente al sofá o el ordenador.

¿Cada paso o movimiento que hago suma calorías quemadas de verdad?

Cada paso y cada movimiento suma calorías quemadas de verdad. No hay trucos ni compensaciones metabólicas que anulen tu esfuerzo. Ya sea un paseo, un trayecto en bici o una sesión de entrenamiento, todo contribuye al gasto calórico total y se acumula sin diluirse.

¿Tiene sentido hacer ejercicio si quiero aumentar mi gasto calórico diario?

Hacer ejercicio tiene todo el sentido si quieres aumentar tu gasto calórico diario. La ciencia confirma que el cuerpo no conspira para anular tu esfuerzo: cada movimiento incrementa el gasto energético real. Moverse no es un gesto inútil, sino una inversión con recompensa directa que el organismo no sabotea.

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