Un caso de fraude con seguros de vida

Un caso de fraude con seguros de vida

El Heraldo Ambato (Ecuador)
14.1.10 Jaime Guevara Sánchez

Las escuelas de periodismo de varias universidades de los Estados Unidos tienen como tema de estudio obligatorio, un caso clásico de investigación periodística del diario Columbus Dispatch de Columbus, Ohio. Caso que intento resumir.
Melvin Hanson y John Hawkins eran socios de una exitosa cadena de almacenes de ropa deportiva. Un día, Hanson adquiere un seguro de vida por un millón de dólares, designando como único beneficiario a Hawkins.
A los tres meses, de la firma del seguro, el Dr. Richard Boggs, respetable neurólogo, llama a la policía e informa que Melvin Hanson había caído muerto mientras le practicaba un examen de rutina en su consultorio. Hawkins retira el cadáver y lo crema de inmediato. Con el certificado de defunción, por fallo cardiaco, el socio “vivo”, exige a la aseguradora el pago del seguro de vida del socio muerto. El juez respectivo dictamina: “todo está en orden, no hay nada que hacer”; pese a que investigadores de seguros manifiestan dudas sobre la inesperada muerte de Hanson, joven robusto de 24 años. La aseguradora paga un millón de dólares a Hawkins. Punto final.
Robin Yocum y Catherine Candisky, periodistas del diario Columbus Dispatch, sospechan que la muerte de Hanson es demasiado “oportuna” para cobrar el seguro. ¿Es de Hanson el cadáver cremado? Si no lo es, Hanson debe estar vivo en algún lugar. La dirección del periódico respalda la inquietud de sus reporteros.
Yacum y Kandisky recorren muchas ciudades, siguen pistas, acumulan información, encuentran personas que aseguran haberlo visto a Hanson. Las fotografías de Hanson no coinciden con la del muerto, fotografiado por la policía. En los archivos de licencias de conducir descubren la identidad del muerto; un pobre alcohólico que los complotados condujeron al consultorio del Dr. Boggs para ser asesinado. Boggs recibió parte del dinero del seguro.
A Hanson, el muerto, lo ubican en un pueblo de California. Hawkins, el vivo, es descubierto en una isla del Pacífico Sur. La justicia hace sentir el peso de la ley: al Dr, Boggs, que asesinó al chumadito, cadena perpetua. A Hawkins y Hanson, cuarenta años de prisión, cada uno. Al juez, que no movió un dedo ante la denuncia de la aseguradora, treinta años de cárcel… la fiscalía reveló que también el juez había recibido un aletazo del botín.
Tres años duró la incansable investigación periodística. Robin Yocum y Catherine Candisky escribieron más de doscientos artículos, muchos de ellos de primera página. Los gigantes New York Times, Wall Street Journal, Washington Post dedicaron páginas y elogios a los dos periodistas. Robin Yocum y Catherine Candisky recibieron numerosos premios por su invalorable e inteligente trabajo, que impidió que una cadena de crímenes quedara en la impunidad.

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