Mapfre, Aviva y Aegón, los nuevos reyes del seguro

Mapfre, Aviva y Aegón, los nuevos reyes del seguro

Fuente: Florentino Llera, elEconomista.es

Mapfre, Aviva, Aegon y Caser. Las cuatro aseguradoras líderes en el negocio de bancaseguros español se han convertido en piezas fundamentales en el engranaje de la reestructuración del sistema financiero español. ¿La razón? Su apoyo financiero ayudará a muchas cajas a pasar el trago de las mayores exigencias de capitalización y ellas saborearán su pertenencia a grupos financieros de mayor dimensión a través de los que distribuir sus productos aseguradores.

Ante este proceso, habrá ganadores y perdedores, pero también se contempla el empate como medio de supervivencia en un sector que ya se arremanga para ponerse manos a la obra de la negociación.

La Dirección General de Seguros y Fondo de Pensiones ya ha dejado claro que, por cada grupo financiero sólo puede haber un único y exclusivo operador de seguros. Eso sí, uno por ramo. Y a ese matiz se agarran muchas de las entidades aseguradoras y las propias cajas de ahorros que, de lo contrario, tendrían que afrontar millonarios contratos de indemnización para quedarse con un operador de seguros único.

Hasta el momento sólo Unnim, nacida de la integración Caixa Sabadell, Terrasa y Manlleu, ha cogido el toro por los cuernos de la reestructuración bancoaseguradora. La imposible convivencia de tres aseguradoras en su perímetro se resolvió dejando en manos de Aegon (antiguo socio de Caixa Sabadell y Terrasa) los seguros de vida, pensiones y salud, mientras que en manos de Reale se dejaron los seguros generales. Mientras que Zurich se quedó fuera del nuevo conglomerado financiero.

Los dos grupos aseguradores mantienen su presencia en la nueva entidad, eso sí, operando ramos distintos. Mientras tanto, Zurich se fue con una elevada indemnización en el bolsillo que había sido pactada en los tiempos de bonanza del negocio de bancaseguros.

En concreto, Zurich compró el 50 por ciento de los seguros de vida por 227 millones de euros y, tres años después, la entidad se lo recompra por 285 millones de euros. La caja ya había dotado 150 millones de euros por esta operación que ha sido cubierta, en su mayor parte, con el dinero recibido del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) y con una apoyo financiero de las dos aseguradoras que mantienen sus acuerdos con la entidad se encargaron de sufragar.
El ejemplo

Según explican fuentes del sector consultadas por este periódico, aquella operación puso de relieve que varias aseguradoras pueden convivir en una entidad financiera siempre que no operen en el mismo ramo, que las entidades pueden utilizar la revisión de los contratos con las aseguradoras que se quedan para indemnizar a las que se van y que el Frob es uno de los elementos que cobra una especial relevancia para acometer estos procesos de reestructuración del mapa bancoasegurador. Pero la dimensión de Unnim y la naturaleza de sus acuerdos no son, necesariamente, extrapolables al resto de los pactos firmados en este negocio.

Las fuentes consultadas por este periódico recuerdan que, después de haberse cerrado este acuerdo, el Gobierno aprobó el Real Decreto de Refuerzo de Capital para las entidades financieras. ¿Y qué sector ha aguantado bien la crisis y tiene el suficiente músculo financiero para dar apoyo financiero a las entidades? El asegurador.

La situación no ha pasado inadvertida para muchas entidades a las que se les ha iluminado el símbolo del dólar en sus ojos cuando miran a las aseguradoras de las que son socios. Pero las aseguradoras, con capacidad financiera para invertir, también han visto la oportunidad para anclarse y garantizar la permanencia como socios de bancaseguros.

De hecho, el discurso de las entidades financieras se ha visto modificado. Pese haber previsto, inicialmente, cubrir con el Frob las indemnizaciones derivadas del ajuste de estos acuerdos, ahora el mensaje es que "en pleno proceso de recapitalización, no podemos hacer frente a unas indemnizaciones millonarias por quedarnos con un único proveedor de seguros", según explican desde una entidad aseguradora que tiene que dirimir entre dos socios aseguradores.

Después de que el Banco de España haya dado luz verde a los planes de recapitalización presentados por las entidades, sólo cabe esperar que en muchos de ellos se ponga nombre y apellidos a los inversores privados que van a contribuir a la recapitalización de las cajas y, en ellos, se da por sentado que van a aparecer el nombre y el apellido de algunas aseguradoras.

De hecho, varios de los socios aseguradores ya se habrían sentado a negociar valoraciones y condiciones de entrada en el capital de las entidades financieras con el objetivo de tener perfilados en junio los acuerdos que les permitan que, además de socios en bancaseguros, sean socios financieros.

"Somos expertos en hacer valoraciones por todo el mundo y eso nos sitúa en una posición de privilegio para acelerar el proceso ", aseguran desde una multinacional aseguradora inmersa en este proceso. Y es que ése es otro de los factores que precipitan la llegada a unos acuerdos que implicarían desembolsos millonarios. Sin embargo, desde diversas fuentes consultadas, dan por sentado que la decisión que se adopte en Bankia será la que sirva para desbloquear la situación del sector. El banco nacido de la integración de siete cajas de ahorros mantiene acuerdos de bancaseguros con un total de cinco compañías, aunque la decisión se centra en sólo dos: Mapfre y Aviva.

Ninguna de las dos aseguradoras está dispuesta a perder su peso en la entidad que será la primera del mercado español, pero el sector descuenta que será Mapfre la que se lleve el gato al agua.

Si Bankia optara por quedarse en exclusiva con el socio de Caja Madrid (la entidad posee el 15 por ciento de Mapfre) tendrían que hacer frente a una indemnización que, según los cálculos de los expertos consultados por este periódico, podría superar los 900 millones de euros por romper el contrato que Bancaja mantenía con Aviva.

Aunque la entidad que preside Rodrigo Rato ha recibido ayudas del Frob por 4.465 millones de euros, la cantidad supondría un fuerte desembolso que obligaría a Bankia a una severa revisión del contrato que mantiene con Mapfre.

Ahora bien, ¿estaría Bankia dispuesta a pagar esa cantidad? ¿lo estaría Mapfre a ver revisado su contrato? La negociación, que en las próximas semanas comenzará a delimitarse en todos sus términos, buscaría una solución intermedia, según aseguran fuentes conocedoras del proceso.

Las aseguradoras se habrían ofrecido a estudiar la posibilidad de tomar una participación en la nueva entidad (tanto Aviva como Helvetia, lo han dicho públicamente y Mapfre reconoció que dentro de sus inversiones también estarán las cajas) y, a cambio, la entidad repartiría el negocio bancoasegurador en ramos de tal forma que pudieran convivir, al menos, las dos principales aseguradoras que mantienen acuerdos con la entidad.

La solución permitiría a Bankia aminorar el impacto de las indemnizaciones y, a la vez, a las aseguradoras mantener, en parte, sus negocios.

Pero ante est

a solución también se plantean algunas críticas. "El negocio de las aseguradoras no está en tomar participaciones de los bancos", aseguran desde una de las consultoras que ha asesorado varios de los acuerdos de bancaseguros aún vigentes en el sector. Sin embargo, hay que recordar que hay una experiencia de rotundo éxito, como es la entrada de Allianz Seguros en el capital de Banco Popular.

De hecho, las dos entidades que son socias acaban de reforzar aún más esa relación con una nueva compañía de seguros, Allianz Popular, que presidirá el consejero delegado de la aseguradora que es accionista de referencia del Popular, Vicente Tardío.
Bankia tiene la palabra

Desde el sector insisten en que del éxito o el fracaso de esa negociación dependerá el futuro del mapa bancoasegurador. Si Bankia opta por repartir salomónicamente sus negocios de seguros entre las compañías con las que mantiene acuerdos en la actualidad podría servir de modelo para el resto de las operaciones, pero si, finalmente, opta por romper uno de los contratos, la decisión repercutirá sobre el resto de los acuerdos de bancaseguros.

Bajo la hipótesis de que sea Mapfre el que se quede con el negocio de Bankia, Aviva saldría con 900 millones de euros en el bolsillo que le servirían para redibujar sus fronteras en el mapa bancoasegurador. Según las quinielas que se manejan en el sector, la entidad que en España dirige Ignacio Izquierdo lanzaría su mirada a Novacaixagalicia, aprovechando esa indemnización para pujar en la subasta que la entidad gallega tiene previsto realizar para adjudicar su división de bancaseguros.

Además, Mapfre le dejaría vía libre en Unicaja Duero España, apartando de nuevo a Caser del negocio. Mientras que en Banco Mare Nostrum, Aviva también tendría una capacidad para ofrecer la toma de una participación de la entidad a cambio de ser socio exclusivo de referencia. Sin embargo, en este último caso, la entrada de Caser (que ya era socio de Caja Granada y Sa Nostra) de la mano de Caixa Penedés se interpreta como la búsqueda de un acuerdo que permita el reparto de los negocios por ramo.

Desde el sector dan por hecho que la capacidad financiera de cada uno de estos grupos aseguradores será la que delimite el éxito de estas negociaciones. Y la mayor parte de ellos ven fuera a Caser debido a su debilidad financiera, como puso de manifiesto tras las dificultades para cubrir una ampliación de capital de 102 millones de euros que, originalmente, se había cifrado en 500 millones de euros, según recuerdan fuentes del sector.

Mientras tanto, Aegon, con músculo suficiente para afrontar estos procesos y el respaldo de una multinacional que ya ha devuelto la práctica totalidad de las ayudas recibidas del estado holandés, se perfila como la otra gran vencedora de la reestructuración aunque su peso se verá mermado.

Como socio de exclusivo de Banca Cívica (en detrimento de Caser), al frente de Unnim que, al igual que en Caja3, comparte el negocio con Reale y pendiente del futuro de Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), Aegon se perfila como la tercera pata de un sector en el que Caser cojea al verse sólo con el negocio de Cajastur y sus socios en el nuevo banco.

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