Las falsificaciones se cuelan entre los riesgos que más preocupan: ya suponen la misma rentabilidad que el narcotráfico

Casi se ha triplicado desde 2008 y se estima que alcanzará 1,77 billones de dólares a nivel mundial a finales de 2015, un incremento de más del 280%

“La falsificación es un tema cada vez más recurrente en las conversaciones con nuestros clientes, pero pensamos que no se le presta la atención que se debería”, explicó ayer Roberto Gremli, director de Ingeniería y de Riesgos de GRUPO ZURICH. Una atención que sí llaman las cifras: el mercado de falsificación casi se ha triplicado desde 2008 y se estima que alcanzará 1,77 billones de dólares (1,61 billones de euros) a nivel mundial a finales de 2015, un incremento de más del 280% frente a 2008. Unas cifras que no solo aumentan a nivel internacional, sino que también se triplican en el caso de los productos falsificados y piratas producidos y consumidos dentro de los países: de los 215.000 millones (195.100 millones de euros) en 2008 a los casi 570.000 millones (517,250 millones de euros) de 2015.

“Es un gran negocio que gana potencial en el mercado internacional y que supone una rentabilidad comparable con el narcotráfico”, advirtió Gremli, que afirmó que “no solo se trata de bolsos falsos, sino que las falsificaciones han penetrado en sectores como la industria del automóvil, aeronáutica, alimentaria y la farmacéutica, por lo que se trata de un problema grave de salud y seguridad de los consumidores, además de afectar a la economía y al medioambiente. Incluso, supone un riesgo para la viabilidad y reputación de las compañías”. La crisis financiera, el auge de la economía globalizada y la digitalización son algunos de los motivos que han impulsado el apogeo de estos procesos delictivos.

Realizó estas manifestaciones en la presentación, ayer en Madrid, coincidiendo con la celebración hoy del Día Mundial Antifraude, del estudio ‘Falsificaciones: nuevos riesgos en la cadena de valor a nivel global’. Estuvo acompañado por Gianluca Piscopo, director general de Empresas de ZURICH, que remarcó esta idea de preocupación que surge entre los clientes y por ello desde la compañía están enfocados en realizar una “labor de concienciación” ya que existe un riesgo; se habla de ese riesgo en la cadena de suministro, pero desde las empresas no saben cómo solucionarlo. Reconoció que sí han notado un incremento en las coberturas de RC centradas en la retirada de productos y de ahí la necesidad de realizar esa “labor de concienciación sea ahora más necesaria, así como de ayudar a entender y a construir estrategias frente a ese riesgo en la cadena de suministro”.

Para realizar ese trabajo de concienciación se debe partir, como explicó Gremli, en actuar y cooperar a todos los niveles, organismos reguladores, gobiernos, empresas, con especial atención a los gerentes de riesgos, y los consumidores, “al final lo más afectados”. De esta forma se deben introducir regulaciones más consistentes, colaborar con los grupos de interés y aumentar el conocimiento del público ante el riesgo de falsificaciones. No obstante, las empresas también deben establecer estrategias frente a la falsificación, controlar la cadena de suministro y colaborar con las empresas y autoridades del sector. Por su parte, los consumidores deben evitar comprar productos falsificados y prestar especial atención a las compras on line: “si un producto es tres veces más barato en Internet es el indicador clave de que algo no está bien y que probablemente sea una falsificación”, puntualizó.

Crecen las falsificaciones en certificados y contratos

Algo que toca más de cerca a la industria aseguradora, tal y como se expuso ayer, es el incremento de las falsificaciones de certificados y contratos. Estos casos se ven en concreto en un auge en los seguros de Autos, con el incremento de certificados que no son auténticos. Aunque se da en muchos sectores, los más afectados son la banca, los seguros y las inversiones.

Como reconoció Gremli esta sofisticación de las falsificaciones confirma que no se limita a imitaciones baratas sino que se infiltran en la cadena de distribución como productos auténticos, vendidos a mayoristas y minoristas. Un fraude que ya es una realidad en la producción de las empresas como productos intermedios, por ejemplo, en cuanto a las piezas de automóviles o de aviones. Saber cómo se infiltran es la mejor arma para poder detener el fraude en la cadena de valor de una empresa, aseveró. Este intrusismo parte de infiltrar las falsificaciones en un canal oficial de productos o en infiltrar componentes falsos en la cadena de suministros de una empresa.

 

Soluciones de 360 grados ….

Martin Sarobe, director general y consejero delegado de SICPA, ofreció algunos datos, así como las características principales que componen el actual panorama global de falsificaciones. Para Sarobe a veces se hacen las reclamaciones a la industria, pero también el Estado debe garantizar que cualquier tipo de fraude sea perseguido y, para ello, se debe partir de que para detener el fraude se debe dar herramientas a las fuerzas del Estado para que lo puedan combatir. Detalló las diferencias que existen entre falsificación, alteración y fisura en la cadena de suministro y cómo se deben abordar estos problemas partiendo de una tecnología y soluciones robustas que se adapten a los distintos entornos con los que trabaja la empresa. Esta tecnología debería ser un sistema que ayude a proteger frente al fraude facilitando la identificación, los productos que son auténticos, con un seguimiento de estos productos, incorporación de bases de datos y en los que se identifique el envasado. “Se deben tomar medidas de 360 grados donde se incluyan tocar la parte material incorporando robustez en las soluciones, que se adapten a las distintas industrias y con un estricto control de la cadena de suministro”.

Fuente: BDS 03/06/2015

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