Jueces y tribunales suelen condenar como responsables civiles a los organizadores del rally al menos hasta un determinado porcentaje

El caso del accidente del rally lo lleva el Juzgado de Instrucción número ocho de La Coruña, desde donde todavía no se ha puesto fecha para la declaración del piloto y de los miembros de la organización, la Escudería One Seven, que según se vaya desarrollando la investigación, es la única parte susceptible de imputación. Según la información del diario Marca, el piloto “no será procesado por un delito de homicidio por imprudencia, porque era una competición y no se le puede atribuir ninguna culpa. Tampoco hay responsabilidad para los espectadores”.

Sobre esta última cuestión, José Antonio Badillo, especialista en el ámbito de la Responsabilidad Civil y director de la revista RC, recuerda que la Disposición Adicional Segunda del Reglamento del SOA se limita a indicar que el seguro especial para pruebas deportivas debe cubrir, al menos, los importes del SOA. Ahora bien, esta norma no regula los criterios de atribución de la responsabilidad de los participantes de estas pruebas deportivas. En este caso, no se pueden aplicar los criterios de responsabilidad objetiva, establecidos en la Ley de responsabilidad civil y circulación de vehículos a motor, porque no se trata de un “accidente de circulación”, que esté dentro del ámbito de aplicación de esta normativa especial, al estar excluidas expresamente las pruebas deportivas como hechos de la circulación, según lo dispuesto en el artículo 2 del citado Reglamento del SOA y de ahí que se exija un seguro distinto al SOA.

Por ello, se deben aplicar los criterios de atribución de responsabilidad civil generales establecidos en el artículo 1.902 del Código Civil, que están basados en la culpa del causante. Ahora bien, como se trata de una actividad de riesgo, la jurisprudencia viene estableciendo la presunción de culpa del causante quien, para liberarse, tiene que demostrar que empleó todas las medidas posibles para evitar el daño. En estos casos, es difícil poder demostrar lo anterior y por ello, los jueces y tribunales suelen condenar como responsables civiles a los organizadores de la prueba, al menos hasta un determinado porcentaje.

Valorar todas las circunstancias que concurren

Por su parte, los espectadores, en este caso, los perjudicados, que se colocan en una curva o muy cerca de la vía por donde transcurren estas pruebas, de alguna forma están también asumiendo un riesgo por el que deben responder y de ahí que se pueda apreciar una concurrencia de culpas por parte de los juzgadores.
En todo caso, tanto la responsabilidad civil de los organizadores como la posible asunción del riesgo por parte de las víctimas, es una cuestión que tendrá que ser analizada de forma pormenorizada por parte del juzgador y valorar todas las circunstancias que concurren en los lamentables hechos acaecidos. También es posible que se resuelva extrajudicialmente el asunto y la entidad aseguradora que garantiza la RC y las víctimas y perjudicados lleguen a un acuerdo respecto a la indemnización que lo corresponde a cada uno de ellos.

Al no tratarse de un accidente de circulación incluido en el ámbito de aplicación de la legislación automovilística, el baremo de la LRCSCVM no es aplicable con carácter vinculante al caso. Sin embargo, como ocurre en otros supuestos ajenos al tránsito motorizado, es habitual que por arreglo amistoso o por decisión del juez, se aplique el citado baremo de forma orientativa, para cuantificar las correspondientes indemnizaciones.

Fuente: BDS 09/09/2015

 

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