Fernando Ledesma: Los jueces están obligados a cumplir la Ley y a hacerla cumplir

Recibió ayer el ‘XXI Premio Pelayo para Juristas de Reconocido Prestigio

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, hizo entrega en la tarde-noche de ayer, en Madrid, del galardón del ‘XXI Premio Pelayo para Juristas de Reconocido Prestigio’, que recayó en Fernando Ledesma. El acto congregó a más de 800 personas, entre ellas importantes personalidades del país en el ámbito de la Judicatura y las Instituciones del Estado y un número muy importante de primeros directivos del sector, encabezados por la directora general de Seguros, Flavia Rodríguez Ponga, y la presidenta de UNESPA, Pilar González de Frutos.

Catalá –que en una intervención posterior destacó del premiado “su firmeza en la defensa de nuestros principios”- estuvo acompañado en la Mesa Presidencial por el presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page; el presidente del Consejo de Estado, José Manuel Romay Beccaría; el Fiscal General del Estado, Consuelo Madrigal; el presidente del jurado del premio, Landelino Lavilla; y el presidente de GRUPO PELAYO, José Boada. Precisamente Boada desarrolló la primera intervención, en la que señaló que el Premio distingue “la ejemplaridad” y que “es bueno premiar la labor callada de los profesionales que están contribuyendo al buen funcionamiento de los mecanismos de la sociedad democrática”.

Tras unas palabras de Landelino Lavilla, la semblanza del galardonado la efectuó Eugenio Gay, vicepresidente emérito del Tribunal Constitucional, que resaltó su “dedicación plena al servicio público y al Derecho, pero teniendo a la vez un profundo conocimiento de la realidad social del país”.

En su discurso de agradecimiento, desarrolló primero una reflexión sobre la función política, subrayando la importancia de “rendir cuentas”, de “someterse a los controles que equilibran y evitan caer en el abuso del poder. Democratizar el funcionamiento de las organizaciones políticas”. “En fin –concluyó -, prestigiar la política, he aquí una tarea inacabable e inacabada”.

Ante todo, cumplir la ley

Respecto a la defensa del Estado de bienestar y a la lucha contra la desigualdad, afirmó que “no comparto las tesis en favor del desmantelamiento del Estado. Todavía hay muchas discriminaciones por corregir. Y, aunque reconozco -y apoyo- la capacidad creadora de la iniciativa privada, pienso que los poderes públicos aún tienen mucho que hacer para reducir aquellas diferencias”.

Finalmente, Ledesma advirtió que “el desmontaje del Estado de bienestar conduce a la fragmentación de la sociedad, a la sociedad dual”. “Mi oposición a la sociedad dual guarda inmediata relación con la defensa de la democracia. La sociedad democrática está basada en el pacto, en el contrato social”. Eso sí, “cuanto más fuerte es una sociedad democrática, con menos temor afronta el planteamiento de las cuestiones pendientes y con más posibilidades de éxito busca y encuentra las soluciones. Del sometimiento de la economía al orden democrático (orden político y jurídico) se desprende que no puede aceptarse como inexorable la acumulación desproporcionada de la riqueza y el bienestar por una minoría a costa del crecimiento de la pobreza a que se somete a una mayoría precarizada en sus opciones vitales”.

Fuente: BDS 13/11/2015

 

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