Es posible transformar los seguros de vida para tributar menos.

Es posible transformar los seguros de vida para tributar menos.

 

Nota de www.puntoseguro.com: Reproducimos por su interes este articulo dee la Gaceta de los Negocios.

Arturo Jiménez

Después del verano comienza el tiempo en que los contribuyentes hacen cuentas y balances para saber cuánto tendrán que pagar el año próximo por el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y de adoptar decisiones para buscar refugios que reduzcan la cuota impositiva, sobre todo, con la inversión en fondos de pensiones y planes individuales de ahorro sistemático (PIAS).

Existe una posibilidad que una buena mayoría desconoce y que en épocas de crisis puede llegar a ser interesante. Me refiero a la transformación de determinados contratos de seguros de vida formalizados con anterioridad al 1 de enero de 2007 en PIAS, regulados por la  disposición transitoria decimocuarta de la Ley 35/2006, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Las ganancias de este producto quedarán exentas de tributación si se han obtenido en al menos 10 años y se perciben en forma de renta vitalicia. Los PIAS son contratos celebrados con entidades aseguradoras para constituir con los recursos aportados una renta vitalicia asegurada con la condición de que el tomador, el asegurado y el beneficiario sea el propio contribuyente.

Para efectuar estas operaciones, la normativa exige que el límite máximo anual satisfecho en concepto de primas durante los años de vigencia del contrato de seguro no haya superado los 8.000 euros y el importe total de las primas acumuladas no haya superado la cuantía de 240.000 euros por contribuyente y que hayan transcurrido más de 10 años desde la fecha de pago de la primera prima. Además, no pueden transformarse los seguros colectivos que instrumentan compromisos por pensiones ni los instrumentos de previsión social que reducen la base imponible.
No obstante, existe una excepción a esta restricción: los seguros de vida comercializados bajo un esquema formal de seguros colectivos en los que la entidad distribuidora figura como tomador en las pólizas y los clientes como asegurados y beneficiarios, pero siendo estos últimos quienes pagan las primas y tienen la titularidad de los derechos y facultades derivados del contrato. En este caso, sí que es posible la transformación.

Es algo que la mayoría de los contribuyentes desconoce

Como en el momento de la transformación se debe hacer constar de forma expresa y destacada en las condiciones del contrato que se trata de un PIAS regulado en la ley, en el caso de los seguros de vida individuales contratados bajo la forma de seguro colectivo con la entidad comercializadora, ha de precisarse que esta constancia expresa afectará exclusivamente a los contratos particulares celebrados en el marco de dicho seguro colectivo y dicha constancia se efectuará en el mismo documento en que se constituya la renta vitalicia.

La realización de aportaciones que superen los límites máximos, ya sea el anual o el total, o ambos, supone un incumplimiento del requisito establecido en la letra c) de la disposición adicional tercera, el cual determina la pérdida de la consideración del contrato de seguro como plan individual de ahorro sistemático a efectos de su tratamiento tributario.

No obstante, si como consecuencia de la disposición o el ejercicio del derecho de rescate las primas aportadas y no rescatadas no rebasan los mencionados límites, el contrato recobrará su consideración de plan individual de ahorro sistemático a efectos de su tratamiento tributario, siempre que cumpla los restantes requisitos establecidos en la disposición adicional tercera de la Ley 35/2006.

 

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