El abogado Gonzalo Iturmendi entre los autores del libro Pintar la Justicia

Editado por Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa (Fide) y Thomson Reuters, acaba de presentarse el libro ‘Pintar la Justicia’. Entre el elenco de sus 62 autores se encuentran algunos profesionales muy vinculados al sector asegurador, como el abogado Gonzalo Iturmendi, socio y director del Bufete G. Iturmendi y Asociados, o Julio Fuentes, secretario general técnico del Ministerio de Justicia.
Junto a ellos comparten reflexiones en la obra figuras de la talla intelectual de Ricardo Bodas, presidente de la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional; María Emilia Casas Baamonde, presidenta emérita del Tribunal Constitucional; la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena; Eduardo De Porres, presidente de la Audiencia Provincial de Madrid; Antonio Garrigues, presidente de honor de Garrigues; la decana del Colegio de Abogados de Madrid, Sonia Gumpert; Ángel, Juanes, vicepresidente del Tribunal Supremo; Lucas Osorio, socio director de Hogan Lovells; Francisco Pérez-Crespo, socio director de la oficina de Madrid de Cuatrecasas Gonçalvez Pereira; Pedro Pérez-Llorca, socio director de Pérez-Llorca; el periodista Alfredo Urdaci; o Jaime Velázquez, socio director de Clifford Chance.

Como se destaca en su presentación, el libro no quiere ser “uno de esos tediosos manuales al uso plagados de agotadoras citas bibliográficas” sino que pretende “abandonar los sortilegios teóricos y asumir la perspectiva de quienes viven en el mundo real, transformando la experiencia en el lenguaje inteligible del hombre común, del ciudadano que demanda una solución para su problema”. Es decir, se concluye, quiere ser “una reflexión coral sobre el estado de nuestro sistema de administración de justicia, que combina la precisión y el rigor de quienes viven ese mundo con aquella remembranza amable que nos evoca la dimensión estética del arte”.

En su contribución, Gonzalo Iturmendi aboga por la humanización de la justicia, advirtiendo que “su principal riesgo es la pérdida de reputación” y señala que “hay una revolución pendiente a la hora de aplicar las nuevas tecnologías a la justicia”. Apunta asimismo que “para conseguir una justicia más abierta, donde la argumentación y el debate constructivo tengan un peso mayor, no basta con la reforma de las leyes procesales que posibilite esa dinámica, también se necesita un  cambio de actitud de las personas que trabajan en los órganos jurisdiccionales, de manera que faciliten ese debate abierto y creativo de cara a la  solución de las disputas. Todo esto requiere una previa sensibilización de cara a afrontar el cambio de actitud, formación continua del personal implicado en la justicia, adecuación de los medios humanos y materiales a las exigencias del desarrollo tecnológico e informático y, desde luego, una apuesta decidida por  la mediación de conflictos para que las partes construyan voluntariamente los acuerdos necesarios para superar sus controversias, sin necesidad de acceder a la resolución de los tribunales de justicia, salvo como un último recurso, cuando no sea posible componer la situación por su mera voluntad”.

Fuente: BDS 30/12/2015

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