Crisis y picaresca disparan en un año a 2.300 los fraudes a seguros en Balears

Crisis y picaresca disparan en un año a 2.300 los fraudes a seguros en Balears

www.diariodemallorca.es 12.09.2010
ALBERTO MAGRO. PALMA. Muertos que no mueren, accidentes que nunca existieron e incendios de lo propio a costa de lo ajeno. La crisis se ha aliado con la picaresca más ingeniosa para castigar las cuentas de resultados de las empresas de seguros. Y de qué manera: solo en el último año, los fraudes detectados por las compañías se han disparado un 61% en las islas. Han pasado así de 1.400 casos a 2.297, un salto que es de récord en el caso de los seguros de vida y salud, en los que el los intentos de engaño casi se cuadruplicaron (tras una subida del 260%).
Los datos los recoge en su informe anual el instituto que elabora desde hace cinco décadas los estudios más completos sobre la actividad fraudulenta que castiga al negocio asegurador, ICEA. Sus técnicos trabajan con las bases de datos de 21 de las mayores aseguradoras, en las que se detalla que solo en el último año las tentativas de engaño alcanzaron una cifra que rompe los registros previos: 430 millones en toda España, de los que casi 10 salieron de fraudes detectados en Balears.
De esa cantidad las compañías recuperaron el 80% (307 millones), gracias a un refuerzo de la vigilancia por parte de los equipos creados por las empresas par combatir el fraude. Los esfuerzos del sector se centran en la rama de automóvil, que acapara en Mallorca ocho de cada diez excesos y picardías detectados, según ICEA. "Lo que se percibe es que la gente se la juega más y fuerza más que nunca. Aunque mucho de lo que se cataloga de fraude son esos engaños típicos con los que los particulares que han sufrido algún golpe tratan de aprovecharlo al máximo y meten reparaciones que no tocan. Junto a eso están los pactos entre particulares y talleres, pero eso está más controlado que nunca, porque todo esta muy reglado y no hay margen para forzar las cosas", aclara Pedro Riutort, presidente de la Asociación de Corredores de Seguros.
Aunque la crisis ha tenido más efectos: al típico engaño relacionado con golpes de chapa y pintura se han incorporado con un vigor sin precedentes las estafas relacionadas con la industria y la pequeña empresa. Según aclaran las aseguradoras, la elevada cuantía de las pólizas del sector industrial ánima a tomar riesgos a una actividad golpeada con especial dureza en estas islas (que han perdido un tercio de su músculo fabril en cinco años). Las empresas, simplemente, cambian los equipos e instalaciones paradas por la caída de producción por dinero líquido con el que salir a flote. Lo confirman en la patronal que agrupa a las aseguradoras (Unespa) y lo ratifican los detectives que para ellas trabajan, que explican que el recurso al incendio se ha convertido para muchos en herramienta para compensar la falta de liquidez de la empresa: "Han aumentado una barbaridad. Es una forma de obtener efectivo", corrobora el detective Juan Carlos Cabanach, que describe como habituales las falsificaciones de facturas y los partes de daños inflados al máximo.
Las compañías de seguros aclaran que el mismo fenómeno se observa ya en comercios y pequeños y medianos negocios, en los que aparte de incendios se detectan inundaciones provocadas y falsos robos. "En las cifras de fraude influye la mejora de los sistemas de detección. También se observa que entre los indicios de fraude las dificultades económicas comienzan a tener relevancia estadística", aclara José María Olazábal, director de programas de ICEA, al que el avance de la picaresca en plena recesión no pilla por sorpresa. "Ya lo veíamos venir", confiesa. Y la previsión es que el fenómeno se acentúe con la persistencia de la crisis que no cesa.

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