Cinco años del terremoto de Lorca

El pasado 11 de mayo se cumplieron cinco años del terremoto de Lorca, el mayor ocurrido en España, al menos, desde el que tuvo lugar en la provincia de Granada en abril de 1956.

En los últimos días se ha recordado a las nueve víctimas mortales y también los cuantiosos daños materiales que, aunque siempre difíciles de valorar, se estiman en un importe total que supera los 1.000 millones de euros. Asimismo, se ha revivido el drama por el que pasaron los habitantes de Lorca que, además de víctimas de los daños directos, tuvieron que hacer frente a la carga emocional derivada de un tipo de catástrofe caracterizada por su imprevisibilidad.

Para el CCS, como asegurador de los riesgos de terremoto, este siniestro supuso un gran esfuerzo para atender, de una forma rápida y efectiva, una situación de catástrofe que produjo daños en bienes asegurados que dieron lugar a más de 32.000 expedientes de siniestro, con un importe global de cerca de 500 millones de euros.

Se desplegó y coordinó la labor de una red de más de 200 peritos, impulsando la gestión de la siniestralidad simultáneamente por varias delegaciones territoriales además de la de Murcia. Esta última, a través de la oficina de atención al público abierta en Lorca, tuvo un papel protagonista a la hora de trasladar a los afectados cómo solicitar y tramitar sus indemnizaciones; una labor que no resulta fácil al tener que explicar en momentos de angustia y de tensión que el CCS no otorga ayudas sino que paga indemnizaciones a quienes tienen un contrato de seguro, y que no abona cualquier importe sino el que resulta de los capitales asegurados en la póliza.

Hubo también un trabajo de intensa coordinación con la Administración del Estado, a través del Comisionado para la reconstrucción de Lorca, así como con la Administración de la Comunidad Autónoma y con el Ayuntamiento de Lorca, con los que se ha mantenido una relación permanente y muy útil en beneficio de los asegurados.

Además de la actuación del CCS, el papel de las entidades aseguradoras y de los mediadores fue decisivo para atender adecuadamente a los asegurados, colaborando de una manera decidida, más allá de la atención ordinaria a sus clientes. Con su actuación contribuyeron de forma significativa a facilitar la gestión del CCS, asesorando con acierto a los asegurados acerca de sus derechos.

El resultado puede calificarse de satisfactorio y esta es la valoración que se ha recibido, con carácter general, a pesar de todas las dificultades.

Quedan algunos expedientes pendientes, que no llegan al centenar (0,3% del total de expedientes tramitados), por discrepancias de valoración en los daños o en la determinación de la parte de los mismos atribuible al terremoto. En relación con estos expedientes cabe señalar que, aun cuando el CCS ha mantenido una posición activa y flexible para buscar una solución rápida y justa para los afectados, el seguro de riesgos extraordinarios, como cualquier seguro de daños, no puede separarse de su función indemnizatoria, es decir, de restitución de lo dañado al estado en el que se encontraba antes del siniestro, sin poder extender su cobertura fuera de ese ámbito.

Fuente: bds 19 de mayo de 2016

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