No es cierto que el ciudadano no ahorre. En España hay ahorro y siempre lo ha habido. El problema es que es un “ahorro desequilibrado”, destinado en buena parte a la inversión inmobiliaria y no al ahorro previsión. “¿Verdaderamente sostendremos que en España no se ahorra, cuando somos una sociedad que ha sido capaz de acumular un patrimonio equivalente a varias veces nuestro PIB, en unas décadas?”, se preguntaba ayer la presidenta de UNESPA, Pilar González de Frutos, en un encuentro organizado por el diario Abc y Deloitte. El problema es el impulso político y administrativo del ahorro a largo plazo, como hacen en los países de nuestro entorno. Sin embargo, frente a ello, detecta “discusiones bizantinas”, “de muy baja calidad” y sobre “la legitimidad y pertinencia de este negocio”, sobre el “lucro” de los gestores. Además, volvió a recordar que la reforma fiscal en tramitación parlamentaria es “incompleta”, porque, si bien se ayudará a “licuar el ladrillo”, a la reforma le falta “sensibilidad” hacia el concepto de proceso continuado de ahorro para la jubilación, “de diferimiento de rentas en el tiempo”. A ello tampoco ayuda el que el Gobierno esté retrasando la información sobre la pensión pública esperada que iba a remitir a los mayores de 50 años. “Es una lástima que se retrase el proyecto”, reconocía González de Frutos a los periodistas. Con los datos en la mano, los ciudadanos podrían mentalizarse frente al futuro y a la necesidad de compensar la pérdida de poder adquisitivo con ahorro para la jubilación. “Las rentas altas tienden a ahorrar de una forma natural, por cuanto, en un sistema de pensiones topadas, perciben la necesidad de hacerlo. Son las rentas bajas las que no perciben dicha necesidad y, consecuentemente, deciden no ahorrar. Este esquema de cosas no corre peligro de generar un mercado dual, sino un mercado mega-dual; un entorno en el que los pudientes sean más pudientes, y los pobres, más pobres. Resulta sorprendente que tan pocas personas caigan en la cuenta en España de que los sistemas de ahorro que tienden a la universalidad son lo mejor que se puede hacer por la igualdad”, argumentaba la representante de UNESPA que considera que “el seguro de Vida es una máquina a la que se le podría echar muchísima más gasolina de la que se le echa”.

Además…

¿Fin de la crisis?: “La recuperación, entendida como un fenómeno neto y significativamente perceptible, se va a hacer esperar todavía. Yo diría, por utilizar un símil no técnico, que hemos dejado de sangrar. Pero ahora nos queda recuperarnos de la sangría”. Del “crecimiento solvente” a la “fidelización solvente”: “Entramos en la crisis con un modelo de negocio basado en el crecimiento solvente, y salimos de ella con un modelo de fidelización solvente. Ha cambiado el tono del mercado, lo cual ha obligado a las entidades a mirarlo con otros ojos; pero el objetivo nuclear, nuestro ‘core capital’ desde el punto de vista estratégico, que es la solvencia, no se ha modificado”. Empleo en el sector: “La crisis erosionó la capacidad que tenía el sector asegurador de crear empleo fijo. Esta capacidad, de hecho, es hoy aproximadamente la mitad de lo que era antes de que llegasen las dificultades y la recesión”. El sector como importante inversor: “El sector tiene inversiones constituidas equivalentes al 20% del PIB en números redondos. De todo ese dinero, uno de cada cuatro euros beneficia a empresas agrupadas o relacionadas con las propias aseguradoras, y los otros 3 benefician al resto. Esto es: nosotros no somos autoinversores, somos inversores universales, competitivos, que buscamos lo mejor para nuestros clientes allí donde está”.

Fuente: BDS 18/11/2014

DEJA TU COMENTARIO