Percepción y realidad no siempre van de la mano. Esta es la primera conclusión que podemos extraer del estudio presentado por la Fundación Línea Directa que demuestra que, a pesar de los prejuicios que hay en la sociedad y de sus propias limitaciones, los conductores mayores de 65 años son los más seguros. Sin embargo, en esta franja de edad, quienes tienen un accidente sí experimentan mayor tasa de mortalidad que el resto. Y las lesiones que se producen son mucho más graves.

Francisco Valencia, director general de la Fundación Línea Directa, explicó durante la presentación del informe, que el objetivo de este estudio es analizar cómo el envejecimiento de la población puede afectar a la seguridad vial. Recordemos que según el INE, en 2049, el 30% de la población española superará los 65 años, y en consecuencia “las políticas de seguridad deberán adaptarse a esta nueva realidad”. Por otro lado, cuando Línea Directa se planteó hacer esta investigación, también quería comprobar si la percepción social y la realidad caminan a la par y si estaba justificada la creencia de que los mayores conducen peor o comente más infracciones, así como conocer si los controles psicotécnicos realizados en España son efectivos y rigurosos. ¿Mito o realidad? El estudio ’Mayores de 65 años al volante ¿peligro real o mito social?’ ha desmontado dos grandes mitos instalados en la sociedad. Por un lado, los mayores de 65 años pueden incluso llegar a tener 4 veces menos posibilidades de tener un accidente que la media. La razones son que respetan más los límites de velocidad, no son agresivos en la conducción y aceptan mucho mejor sus propias limitaciones (auditivas y visuales, sobre todo), lo que, entre otras cosas, les hace recorrer menos kilómetros y conducir menos por la noche. Línea Directa también ha profundizado en los tipos de accidentes en los que se ven implicados. El perfil de accidente con mayores de 65 años se produce normalmente en vías interurbanas convencionales, se ven implicados hombres que utilizan turismo de más de 10 años y el accidente se suele producir de día por salidas de la vía o por incorporaciones incorrectas.   El segundo gran mito desmontado por el informe de Línea de Directa se refiere al rigor con el que se hacen los controles psicotécnicos en nuestro país. Para Francisco Valencia, “pagan justos por pecadores”. En España hay unos 2.000 centros que avalúan las aptitudes de los conductores. En este estudio se han analizado 469 reconocimientos realizados en 4 centros a mayores de 65 años y a menores de 45, y las cifras demuestran que las inspecciones “se hacen con cierto rigor”. El 90% de los jóvenes analizados ha obtenido la calificación de apto, mientras de los mayores solo lo obtuvo el 21%. También en la franja de los mayores se observa que los centros de control imponen restricciones a la hora de coger el coche y detectan patologías visuales, cardíacas o trastornos del sueño que aconsejan o bien no conducir o hacerlo con limitaciones. Línea Directa pide más frecuencia en los controles Desde al año 2009 los controles psicotécnicos se realizan cada 10 años a los menores de 65 años y cada 5 a los mayores. A la vista de los resultados de este estudio, Línea Directa propone aumentar la frecuencia de los controles a partir de los 65 años en períodos de 2 o 3 años. Por otro lado también aconseja adecuar los exámenes a cada grupo edad haciéndolos más exhaustivos. Fuente: Carta del Seguro 27/09/2016

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