Garantizar la seguridad de sus empleados en la carretera es la principal razón por la que el 49% de las empresas está a favor de incorporar a sus flotas los coches autónomos. El último Observatorio del Vehículo de Empresa (CVO) de Arval confirma que para el tejido empresarial español la tecnología aplicada al coche es una ventaja que medida en términos de inversión rentable: a mayor control sobre la conducción, menor siniestralidad y, por tanto, menor gasto en la partida destinada a flotas.

Las empresas son conscientes de que la transformación digital de la automoción impactará en sectores afines como el asegurador, de manera que la prima se fijará en función de los hábitos y la utilización personalizada del automóvil. Por ese motivo el coche autónomo se ve como una oportunidad de recortar tanto gastos directos como indirectos derivados de posibles fallos humanos, como bajas por accidente, reparaciones, multas, etc. Manuel Orejas, director del Observatorio del Vehículo de Empresa (CVO), afirma que “para la empresa el coche autónomo se traduce en ahorro y para el empleado en motivación, pues tiene la sensación de trabajar para una empresa innovadora y que mira por él, por vigilar la prevención de riesgos laborales y la aportación de soluciones inteligentes de movilidad”.
Fuente: Carta del Seguro 05/01/2017

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