El Banco de España ha ido a por lana y vuelve trasquilado. El subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, pidió públicamente una reforma que eliminaba de un plumazo la DGSFP, dejando la supervisión de solvencia en manos del Banco de España (BdE) y de conducta y productos en manos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Señaló que este sistema propuesto de doble supervisor o ‘twin peaks’ es el imperante en Europa y que la DGSFP y el Instituto de Contabilidad y la Auditoría de Cuentas (Icac) dependientes del Gobierno son una anomalía. En el caso de la DGSFP llegó a subrayar que va “en contra de lo predicado por los estándares supervisores y las mejores prácticas internacionales”. Ayer fue el turno de Íñigo Fernández de Mesa, secretario de Estado de Economía, quien también en declaraciones públicas fue contundente: “En materia de seguros, la labor estos años de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones ha sido muy positiva, acorde con los estándares europeos y siguiendo las mejores prácticas internacionales”, remarcó. Prueba de ello, continuó, es que las aseguradoras hayan mantenido en plena crisis “un alto grado de solvencia” sin que hayan necesitado ayudas públicas, “lo contrario a lo que ha sucedido en el sector bancario” supervisado por el Banco de España. Curiosamente, es el banco central español, criticado por su labor poco eficiente durante la crisis, el que reclama para sí más sectores y niveles de supervisión. Y, hablando de excepcionalidad, quien a juicio del secretario de Estado sí disfruta de ella es el propio Banco de España: “La supervisión en materia contable de la banca, que recae sobre el Banco de España, supone un caso excepcional en Europa, ya que en el resto de países europeos esta función no la realiza el banco central”. Fuente: BDS 20/01/2015

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